martes, 31 de marzo de 2009

Y SEGUIMOS CON LA SOGA AL CUELLO

Rubén Castillo escribe, en "La tormenta en un vaso", sobre "Con la soga al cuello".
Y cómo decirlo, cómo hablar de lo agradecida que se siente una cuando alguien lee con tantas ganas un libro suyo, cuando alguien le dedica tanto entusiasmo a hablar de él.

Podéis visitar esta publicación en el siguiente link:


A continuación os copio el texto:



martes, marzo 31, 2009
Con la soga al cuello, Flavia Company
Páginas de Espuma, Madrid, 2009. 139 pp. 14 €

Rubén Castillo Gallego

Una de las dificultades, y de las magias, que tiene un volumen de relatos, es que la persona que lo compone debe cambiar de tono, de registro, de personajes y de tema varias veces, sin que el conjunto se resienta, se desnivele o resquebraje. Es un esfuerzo titánico, que pocas firmas consiguen. La escritora Flavia Company (de la cosecha bonaerense del 63) ha compuesto, en este libro que le acaba de publicar el perspicaz Juan Casamayor en Páginas de Espuma, una de esas raras piezas. Diecinueve composiciones, diecinueve malabarismos, diecinueve universos, condensados en un tomo de bellísima presentación y de enjundioso contenido, que captura a los lectores desde las primeras líneas. Tenemos allí, esperándonos, a las ancianas que conviven con la dignidad y con la pobreza en Una vida en común; la intrigante situación de Paqui, una sirvienta de la que su señora no puede tener más queja que el hermetismo que la envuelve (La criada); la historia de infidelidad de una abogada escrupulosa y ordenancista, que traiciona a su pareja con su nueva ginecóloga (Rodajas de limón); la anómala convivencia de un hijo que frisa los sesenta años y un padre que supera los ochenta, tan maniático como manipulador (Padre e hijo); el desasosiego que genera un hombre de mentalidad inestable en los miembros de su familia (La réplica); etc. Las ofertas y seducciones literarias que nos lanza Flavia Company son muy diversas, y todas construidas con finura, elegancia y sensibilidad. Además, hay algunos cuentos que habrían hecho las delicias de otros tantos maestros del género, y que parecen rendirles tributo. Así, el relato Con luz verde explora las posibilidades infernales de un taxi, de la misma forma que Cortázar había indagado las de un autobús; y Julio Equis, aparte de su intrínseco homenaje nominal, sin duda hubiera sido del agrado de quien escribió sobre las peripecias de Lucas o sobre las cosas que suceden cuando se da la vuelta al día en ochenta mundos... Pero es que la versátil Flavia Company (de la que se nos dice en la solapa del volumen que es licenciada en Filología Hispánica, traductora, periodista, profesora, patrona de yate y que toca el piano) no se conforma con regalarnos diecinueve argumentos sorprendentes, sino que postula otros tantos lenguajes, otras tantas piruetas estilísticas, para que el lector no se acomode nunca en una aproximación fácil y repetida: los cambios de voz narrativa, la sintaxis mutante y la movilidad de escenarios salpican el texto de mercurio, de fiebre, de alegría. Se nota que la escritora disfruta contando, y que lo desea hacer (y lo hace) de mil maneras distintas. Dice José Carlos Llop en uno de sus libros (El informe Stein) que el padre Cristino “sabía a la perfección a quién iba a suspender la vida, a quién iba a aprobarlo y a quién a darle un notable. Porque el padre Cristino sabía que la vida no regalaba jamás un sobresaliente”. Es una frase dura y quizá cierta. Pero no es arriesgado asegurar que el talento desplegado por Flavia Company en este volumen editado por Páginas de Espuma sí que se merece, cuando menos, un notable bien alto.

lunes, 30 de marzo de 2009

CON LA SOGA AL CUELLO. SEGUIMOS.


José Cruz Cabrerizo me ha hecho una preciosa entrevista y ha escrito una reseña que me ha dejado sin palabras. A continuación os copio los textos, pero os dejo el link para que lo veais directamente en la publicación, que está más bonito, y así de paso hacéis una visita a la estupenda página de la biblioteca imaginaria:
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ENTREVISTA

Conversando en diferido con FLAVIA COMPANY
30/03/2009 10:52:45
Esta semana en que reseñamos el último libro de relatos de la escritora Flavia Company publicado recientemente por Páginas de Espuma, aprovechamos para echarle el lazo (también corredizo) y conseguimos que respondiera a unas cuántas preguntas. Afortunadamente no hubo que apretar el nudo para que hablara.

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Es demasiado comprometido, pero ¿a quién dejarías con la soga al cuello?
No soy quién para dejar con la soga al cuello a nadie. Cada cual se encuentra con la suya, tarde o temprano. ¿Justicia poética?
En los Cuentos Completos de Grace Paley (a quien citas en tu blog), nos encontramos una especie de desplegable de Faith: personajes que se relacionan con ella y en un relato aparecen de forma tangencial, luego tienen su propio relato. Tú dices que tus libros no nacen de la acumulación, de la suma de relatos, sino de una estructura, de un concepto. Me gustaría que explicaras esto.
En efecto, no escribo cuentos sueltos que después colecciono en un volumen, sino libros pensados como un todo, que a veces son novelas y a veces son cuentos. Las novelas quedan vertebradas por una historia y un tono. Los libros de cuentos por una mirada y un concepto.
Tú que das clases de escritura creativa, ¿podrías decirme qué consejos de los que se escuchan en un taller no debería seguir uno nunca?
Consejos, ninguno. Hay que atender a las informaciones objetivas, referentes por lo tanto a recursos narrativos, elementos técnicos. Y recordar que el mejor taller del mundo es la lectura apasionada. Y la humildad.
Barcelona, Buenos Aires y Baires. Si habláramos de comodidad, ¿supera la ficción a la vida real? Quiero decir, si sirve de algo saber que vivimos en un mundo atroz.
Según cómo se miren las cosas, nada sirve de nada. Pero también es verdad que a no todo el mundo le sirve lo mismo. Vivimos en un mundo atroz, pero también en un mundo maravilloso. Es importante, sí, ver las dos caras de la moneda.
Dice el periodista peruano César Hildebrant: “Hay escritores de enorme talento sobre los que pesa, sin embargo, la desgracia de carecer de firma. Son buenísimos pero jamás le sacaron al idioma una franquicia que les permitiese algunas exclusividades (que en eso consiste el estilo, no me digan”. ¿Cómo definirías tu voz narrativa?
Me gustaría pensar que tengo una mirada que se refleja en mi voz. No me atrevo a asegurarlo, sin embargo. Digo que me gustaría.
A propósito del relato “La criada”. Parece que en él se retratara el proceso creativo literario. ¿Es el escritor una “Paqui” y el lector una “Doña Encarna”?
No lo había pensado desde ese punto de vista, pero desde luego es una interpretación muy interesante. “La criada” muestra cómo nos descontrola, nos acongoja y nos angustia el secreto del otro, su diferencia. Cómo el poder no soporta no tenerlo todo bajo control.
En relación a la pregunta anterior: ¿Hay un punto G. de la información, un punto de inflexión en que la información no es cuestión de supervivencia sino de placer? Y en caso de que así sea, ¿por qué has sido tan malvada de no descubrirnos qué demonios hace la Paqui en el secretismo de su habitación? ¡Si por lo menos subiera el volumen de la televisión en vez de bajarlo, podríamos haber elucubrado!
El lector se identifica con la señora Encarna. Para que así ocurra, debe padecer la misma incertidumbre que ella. En cierto modo, es verdad, la Paqui soy yo, quien escribe. Es interesante, insisto, esa lectura que has hecho sobre el cuento.
En “En tránsito” creo adivinar el rastro de tu admirada Clarice Lispector. ¿Has identificado la fuente de tus influencias?
Clarice Lispector es sin duda una lectura que me ha influido mucho, si bien es verdad que la leí años después de haber empezado a escribir y que, cuando lo hice, descubrí a una escritora próxima, muy cercana, que hacía que me sintiera menos sola. No obstante, he aprendido mucho de ella y, a buen seguro, algunos de mis textos la evocan.
Por último, si tienes algo que añadir este es el momento.
Muchas gracias por tu interés. Me ha gustado mucho tu aproximación al libro. Ha sido un placer contestar a esta entrevista.
Entrevista de José Cruz Cabrerizo.
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RESEÑA

CON LA SOGA AL CUELLO. Flavia Company
30/03/2009 10:47:31
Título: Con la soga al cuello
Autora: Flavia Company
Editorial: Páginas de Espuma
Págs: 139
Precio: 14 €
1 - No se debe mentar la soga en casa del ahorcado.
2 - No se debe dejar jugar a los niños con las bolsas de supermercado porque no son un juguete y se corre el riesgo de asfixia.
1-1 - Lo primero no está escrito más que en el subconsciente colectivo.
1-2 - Lo segundo sí, sobre las bolsas de camiseta, pero en letras tan pequeñas que no se dará cuenta, no las podrá leer hasta que el niño/niña no se haya puesto la bolsa en la cabeza y ya morado haya perecido por asfixia. He ahí un elemento no biodegradable que sin embargo se cobra una vida.
¿Le parece terrible el punto 1-2? ¿Sobrepasa los límites de su umbral de sufrimiento? Siento no haber puesto esas advertencias al uso que avisan de que este texto contiene palabras que pueden herir su sensibilidad y todo eso. Pero todavía estoy a tiempo de advertirle esto: si no quiere que le salga urticaria en la zona donde quiera que se cobije esa, su sensibilidad, será mejor que no abra el libro de Flavia Company.
Y si se decide a leerlo no se confíe de lo que parece una prosa bienintencionada. Ahórrese la pregunta que le va a asaltar cuando lleve leídos unos pocos relatos, esa que dice: “¿Dónde está toda la casquería de sucesos terribles que adelanta el título?” Debo decir que yo caí en la trampa. La lectura de un libro implica una actitud, y la mía era la equivocada. Programé el piloto automático de mi barco (ahora la trampa la pongo yo, porque es una cochina y envidiosa mentira, no tengo barco, pero la autora sí, que para eso es patrón de yate), y me puse a surcar con total placidez por las páginas de esta obra. Y todo ello sin acordarme de Hemingway y su teoría del iceberg, ni saber que me iba a dar de narices contra uno de ellos, porque este libro es engañoso como un iceberg que de sus cinco partes solo muestra una, falso como un iceberg, que tiene dos caras, la exterior y la sumergida. Este libro, aunque se encuaderne en uno solo, por mucho afán unitario que tenga, es en realidad dos, con lo cual no estoy estigmatizándolo, sino señalándole ese hecho objetivo que usted tener en cuenta: no dejarse engañar por la suavidad primera.
El primer libro (espero que la autora me permita la licencia) es el de las frases muy largas, que fluyen pausadas como ríos llenos de meandros. En su libro los personajes son personas, y ahí posa la autora esa mirada de la que habla, y este es uno de los elementos que a mi juicio más vigor da al libro. Ellos, los personajes son los que tienen la fuerza de la narración aunque en realidad sean meras marionetas del destino y las circunstancias los engullan en sus vórtices. En una entrevista Flavia Company trata de quitarle importancia a sus logros, lo minimiza diciendo que claro, que como recoge tantos personajes eso es lo que hace que nos sintamos en sintonía con alguna de sus criaturas, que con alguno coincidiremos... Pero yo no me lo creo. Cualquier libro de relatos tiene mínimo tantos personajes como relatos, y libros de relatos más gordos que el suyo hay a espuertas, y uno no establece con ellos una comunión tan íntima, no los lleva en la cabeza después de cerrar el libro. El asesino de “La condena” todavía me ronda en la cabeza, en la aberración estadística de estar en el sitio equivocado en el momento equivocado.
Yo aventuraría que se ha valido de los materiales que otros escritores desechan por poco glamourosos, por domésticos, por cotidianos, por poco rebuscados. De modo que una mínima idea, una frase, cualquier cosa le vale para conseguir cercanía: En “Una vida en común” hay una pareja de lesbianas ancianas. “Bien, ¿y qué tiene eso de particular?”, se preguntará. Pues que cualquier otro autor habría dado un rodeo grandísimo para contar por ejemplo cómo esconden su condición sexual, pero aquí ellas no lo ocultan, simplemente la gente cree que son hermanas. Todo lo que se ahorra, y al final no hay camino más creíble que el que ella toma. Y ahora fíjese bien, nadie hubiera descendido hasta un nivel de detalle como este: sólo una de las dos ha cotizado a la Seguridad Social y cobra pensión, un dato tan tonto pero tan útil, pues da plena visibilidad al personaje, vale por cincuenta datos de otro tipo. Para mí, qué quiere que le diga, son finísimos trazos voluminosos que hacen palpitar un relato. En “Azulejos”, narración en primera persona, la protagonista dice: “Me muerdo con cuidado un padrastro”, y luego se enreda en disquisiciones sobre lo que duele después un padrastro mordido, e incluso detalla los elementos que componen la lista de la compra, y eso en un día en que sabe que puede recibir en forma de noticia el zarpazo más grande de su vida, el peor imaginable.
Flavia Company además ha depositado en el contenedor azul del papel las acartonadas rigideces administrativas del relato: usa frases larguísimas, incluye incluso algunos juegos de palabras (p. 19 “Pues no tendremos una situación boyante, vale, pero bollera sí que lo es, no me lo negarás, ¿eh?”), o (p. 37 “Era mi madre. Para saber si ya sabía. El saber no ocupa lugar”).
En cuanto a la naturaleza de esta primera parte del libro, es muy variada, lo que tiene su importancia para mantener la atención lectora. Desde la introspección a lo Lispector de “En tránsito” o “El río”. “El ascensor” recuerda a uno de Dino Buzzatti recogido en su libro “El colombre” y en el que una pareja se sube en uno con el diablo, si no recuerdo mal. Tenemos relatos inteligentes con un tufillo de humor (“Las víctimas”), de humor-intriga y maestría en el uso de la contención informativa (“La criada”, al que yo elegiría como el mejor de todo el volumen), y una serie de relatos más contundentes y de precipitación a los abismos del tiempo (“Padre e hijo”, un relato que uno no lee, se proyecta en la mente del lector como una sucesión de fotogramas, lo está viendo, también “Baires” en lo referente al desgaste que produce el tiempo y los deseos no cumplidos por la falta de un último impulso). Hay personajes que tienen tiempo de asomarse antes a los precipicios de la muerte (no voy a decir cual para no chafar el relato, pues la información no llega hasta la mitad del relato). Crónicas del desamor y la desintegración de los propios principios (“Rodajas de limón”), de asunción de la culpa (“El pelo”, en el que la narradora en primera persona no se corta un ídem). Pero lo cierto es que en esta primera entrega siempre caemos sobre un suelo enmoquetado de ternura, la autora les pone red. El optimismo y quizás una esperanza subterráneos vertebran estos relatos en los que se sale con la sensación del “lo que tenga que ser será, y aquí estoy yo para recibirlo. Por lo menos estoy”. De los catorce relatos que componen este bloque primero solo prescindiría de “Con luz verde”. Lo que no deja de ser una cuestión de gustos, como bien sabrá.
¿Recuerda el inicio de esta reseña? Un dicho popular, ¡ah, bien! y luego una frase terrible, desagradable, que el lector no se espera. Bueno, pues así es este libro. Como un mangle cuyas raíces sumergidas quedan al descubierto con la marea baja. Esas raíces visibles son una pequeña porción comparadas de árbol comparadas con el tronco, (sólo cinco relatos componen esta que yo he dado en calificar como segunda parte), son como dedos esqueléticos horandando el lecho limoso (son como puñales que se clavan en el lector confiado, que se instaló hace mucho rato en aquel sufrimiento de baja intensidad y ahora recibe un pinchazo en el ojo).
Pienso que “El jardín” debe estar de este lado de la raya. La dulce abuelita apocada que bien avanzado el relato, cuando ya nos está meciendo en su runrún, se da la vuelta para que veamos a Norman Bates con el cuchillo. Ella no gasta armas blancas, solo unas tijeras de podar con las que aniquila su jardín, pero porque ha explotado en ella toda la soberbia, el afán de ostentación, el orgullo que tanto tiempo logró controlar. O quizá es una catarsis para escapar de aquello en lo que tuvo que convertirse. Cada quien naturalmente lo entenderá de una manera, no es un caso cerrado.
Hay algo inquietante en “La réplica”. Y eso a través del juego de espejos que Flavia Company sabe establecer tan bien. “La carnicería”, ahí se ejemplifica lo que le estoy contando de los espejos, pero a eso se suman las palabras y frases de doble sentido, los sobreentendidos (más bien ocultación), las dos historias, la que se cuenta y la que no se cuenta que fluye por los subterráneos, pero que en este caso no aflora al final, sino que se nos queda ahí, pudriéndose como la carne.
Si de este bloque me dan a elegir uno tendrían que dejarme tomar también “Jacobo”. Si le digo que es la historia de un maltratador convertido en asesino le parecerá un tema recurrente, de conveniencia. Pero ya sabemos que todo está escrito, no inventamos nada, pero sí podemos contar de otra manera, y eso es lo que ella hace. No puedo argumentar más porque de todas formas es un relato que se defiende solo.
Ya lo he dicho: al principio creímos que los relatos no iban a honrar al título que los agrupa. Y si de palabras se trata podíamos jugar con ellas: Flavia Company, Flannery O’Connor. Flavia Company andaba unos pasos por detrás de Flannery O’Connor en cuanto a las maldades a que somete a sus personajes. En ninguno de los relatos de O’Connor hay un personaje que tenga salida, que pueda escapar de la ratonera, absolutamente todos carecen de asidero. Uno se decía “Company es más benevolente con los suyos”. Hasta el momento que deja de serlo, de sopetón, a bocajarro, en esa segunda parte en que nos agarra por las solapas y nos zarandea y nos arroja contra la pared y ahí sí que encontramos la soga: no la veíamos porque la teníamos en el cuello, cerrándose para cumplir la condena, que no “La condena”, el relato de efecto que cierra el volumen, pero que inaugura nuestra pesadilla.
Reseña de José Cruz Cabrerizo.

lunes, 23 de marzo de 2009

VIOLENCIA SEXUAL CONTRA LAS MUJERES. RECURSOS, AYUDA, INFORMACIÓN


MUY IMPORTANTE. Se ha publicado una guía de ayuda para mujeres víctimas de una agresión sexual. Os copio a continuación la Introducción de la misma. Creo que merece la pena hacer difución del texto. Es un trabajo serio y riguroso del Servicio de Psiquiatria, Comisión de Violencia Intrafamiliar y de Género del Hospital Clínico de Barcelona.
Puede leerse completa al clickar sobre el título, al final de este post.


INTRODUCCIÓN DE LA GUÍA.
La violencia sexual es una de las formas más frecuentes de violencia contra las mujeres, ejercida por los hombres a lo largo de toda la historia.
Se ha utilizado tanto en tiempo de guerra como en tiempo de paz para dominar, humillar y controlar a las mujeres invadiendo su cuerpo, su mente y su sexualidad. La agresión sexual es un delito grave que atenta contra la libertad, la dignidad y la integridad física y psicológica del ser humano.
Las agresiones sexuales son uno de los delitos más frecuentes que afectan a las mujeres. Sin embargo, a lo largo de la historia se han hecho invisibles y se han banalizado, con argumentos que sostienen el mito del héroe violador (Urra, 2007). En las culturas en que el sexo se considera un derecho masculino, la violación no se entiende como un delito. Se extienden creencias del tipo «Cuando la mujer dice no, realmente quiere decir sí», «Las mujeres, tras ser víctimas de violaciones, acaban disfrutando », «No lo debió pasar tan mal, porque no gritaba», para hacer creer a las mujeres que son ellas las culpables.

Despréndase ya de estas ideas y piense que nadie tiene derecho a agredirla. Si ha sido, es o cree que puede ser víctima de una agresión sexual, estas páginas pueden ayudarla a enfrentarse a esta situación traumática.
Las víctimas de una agresión sexual jamás son ni cómplices ni culpables.





LIBROS Y NIÑOS

No sé si todas, pero algunas editoriales infantiles ofrecen a las escuelas charlas que los escritores del catálogo dan a los niños que han leído un libro suyo. No todos, eso sí lo sé, pero algunos maestros y maestras que creen en la enseñanza y que buscan la manera de contagiar el entusiasmo por la lectura a sus alumnos, se meten en camisa de once varas y organizan encuentros entre los autores de los libros y los niños, previo todo el trabajo que eso implica, como ser la buena preparación de la lectura y su comprensión, al margen de alguna actividad extra que los entusiasme, como por ejemplo realizar ilustraciones propias, imaginar otro final, etc.
Estuve el viernes pasado en uno de esos encuentros.
Cincuenta niños me miraban con expectación -imaginad si había expectación, que cuando se atrevieron a hablar, una de las niñas llegó a preguntarme si yo dormía alguna vez.
Estuvimos charlando un rato, ellos me hacían preguntas y yo las contestaba, de vez en cuando había que pedir silencio, pero en general fue un momento agradable, lleno de pequeñas sorpresas y de ternura.
Cuando acabamos la charla, y antes de que me sentara a dedicarles uno por uno sus ejemplares, se acercaron un niño y una niña a entregarme un ramo de flores y, también, lo que se veía claramente que se trataba de una caja de bombones, envuelta en papel de regalo. Les di las gracias, claro, y cuando me disponía a firmar, todos empezaron a gritar: ¡Que lo abra, que lo abra, que lo abra! Me pedían que desenvolviera la caja de bombones.
La escuela a la que fui pertenece a un barrio deprimido de Barcelona. Desenvolví la caja, roja, ellos dejaron escapar un chillido de emoción, y calculé: si la abría no daba para un bombón por cabeza, y además, muy probablemente, los decepcionaría que los regalase a manos llenas, como si tal cosa. Así que nada, volví a dar las gracias y me senté a firmar. Nombre del niño y un dibujito, que puede ser una flor, una carita o un gato.
Al terminar hubo aplausos entusiastas. Por su parte y por la mía. Empezaron a salir del aula en donde habíamos tenido el encuentro. Justo antes de marcharse, un niño se acercó, abrió la mano y me mostró, ofreciéndomelo, como si no me hubiesen dado bastante ya, un caramelo envuelto en un papel arrugado, rozado, que debía de llevar en su bolsillo un montón de tiempo. Luego pude entrever que llevaba unas letras que confirmaban que pertenecía a la Cabalgata de Reyes: o sea, el caramelo llevaba con el niño más de dos meses.
¿Qué habríais sentido vosotros? Seguro que también se os habría encogido el corazón.

domingo, 22 de marzo de 2009

EL SENTIDO DE ESCRIBIR

Copio aquí un artículo que me ha dado tantas fuerzas como a buen seguro tenía por ejemplo Sansón antes de perder su cabellera. Y más todavía. No hay palabras para agradecer un artículo como el que Juan Ángel Juristo ha publicado en la revista del Instituto Cervantes, "Rinconete", el pasado 18 de marzo. Link:
Gracias, Juristo.

LITERATURA
La feliz abstracción
Por Juan Ángel Juristo

Es difícil dejarse llevar por la emoción a la hora de leer gran parte de las obras narrativas que se publican hoy día en España. El afán voluntarista de profesionalización, como si el arte fuera algo correspondiente a cualquier otro oficio, unido a una falta de pasión real por la cosa, hacen de gran parte de las narraciones publicadas algo previsible, precisamente porque se ajustan punto por punto a la supuesta demanda que el mercado requiere. De ahí que ante tanta narración histórica trufada de artificios sacados del thriller más casposo, o las no por más escasas menos dañinas novelas con recursos líricos donde la memoria siempre rescata recuerdos familiares, el toparse con una obra como la de Flavia Company sea motivo de exaltación, y no tanto porque uno se enerve ante la alta calidad que demuestra la autora, que también, sino porque constata que ante libros así el asunto no está perdido del todo.
Ese triste consuelo, por suerte, pasa pronto y, entonces, uno comienza a valorar la obra que tiene delante con más detenimiento y, por tanto, con más justicia o, por lo menos, con más ponderación. He leído de Flavia Company, Género de punto, un estupendo libro de relatos, Ni tú ni yo ni nadie y La mitad sombría, y los tres libros, cada uno a su modo, me han dejado una sensación gozosa por distintos motivos. Desde luego en Ni tú ni yo ni nadie se nos dice que nada es lo que parece, pero de tal modo que la autora consigue escribir una comedia de errores contemporánea en justa correspondencia con sus homónimas barrocas. En los relatos que constituyen Género de punto, la realidad cotidiana, tan opaca, conforma de forma determinante el destino de unos seres confiados por los objetos, en este sentido el relato llamado «No volveré a ponerte kétchup», es significativo y es uno de los pocos cuentos donde la estética pop adquiere carta cabal.
Aunque sólo fuera por lo dicho hasta ahora, la presencia de Flavia Company debería ser percibida por lo menos como prometedora, pero una obra como La mitad sombría, confirma con creces esa afirmación para ir más allá, es decir, para tomárnosla de una vez por todas en serio. Cada lector recrea un mundo, quizá el suyo propio, en la obra de un autor, sobre todo en las preferencias. A mí lo que más me interesa de la obra de Flavia Company es la opacidad de su prosa, esa rara cualidad que posee para plasmar una feliz abstracción. Ello no significa que en su prosa se deje de lado lo sensorial, antes al contrario, sólo que esa cualidad ha perdido su aura de antaño para ser descrita, valorada, de otra manera. Esa abstracción, esa sensibilidad para percibir el lado oscuro, opaco de las cosas y de la existencia ligada a ellas, es su cualidad más deseada. Dejo aquí constancia de esa fascinación. El reto está echado.

viernes, 20 de marzo de 2009

UN COMITÉ INDEPENDIENTE


Se presentan los miembros del Comité Ejecutivo del Consejo de Cultura de Barcelona
El Comité es independiente en su funcionamiento y concentrará las competencias ejecutivas del Consejo.
Artículo de Verònica Heredia // bcn.cat

Este miércoles, 19 de marzo, el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, y el Delegado de Cultura, Jordi Martí han recibido en el Ayuntamiento a los miembros que formarán parte del Comité Ejecutivo del Consejo de Cultura de Barcelona. Se trata de Antonio Monegal, profesor de Teoría de la Literatura en la Universidad Pompeu Fabra; Flavia Company, escritora, periodista y gestora cultural; Xavier Cordomí, investigador y activista en cultura popular de raíz tradicional; Daniel Giralt-Miracle, crítico e historiador del arte; Joan Ollé, director de teatro; Rosa Pera Roca, curadora e investigadora cultural; y Eva Vila, música, periodista y economista. Los miembros del Comité, escogidos entre las personas de reconocida valía del Consejo de Cultura, se ratifican durante la tarde, en la reunión del Pleno del Consejo, en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona. Además, Antonio Monegal será nombrado vicepresidente del Consejo de Cultura y presidirá el Comité Ejecutivo.
El alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, se ha mostrado 'satisfecho de lo que se ha hecho y de cómo se ha hecho: escogiendo personas independientes en el mundo de la cultura, que aportarán su pericia y sus diferentes visiones para sacar adelante la cultura en Barcelona'. Una cultura que, según el alcalde, 'es constructora de ciudad y de ciudadanía'. Hereu también ha asegurado que el proceso de designación de los miembros se ha hecho con 'ilusión, diálogo y consenso' y que este órgano 'ayudará a sacar adelante una de las prioridades de la ciudad: la cultura'. Por su parte, el Delegado de Cultura, Jordi Martí, ha afirmado que 'el Ayuntamiento hace una gran apuesta por la cultura' y que para 'afinar las decisiones, hacía falta este Comité que acompañara en los procesos de decisión'. Antonio Monegal, presidente del Comité, ha asegurado que los miembros comparten 'la ilusión de esta iniciativa' y que son 'conscientes de la responsabilidad que comporta y que tiene que asentar precedentes' en la gestión de la cultura en la ciudad. El Comité es independiente en su funcionamiento y concentrará las competencias ejecutivas del Consejo, que son informar sobre la creación de nuevos equipamientos y organismos culturales municipales, sobre los proyectos normativos que incidan en temas de política cultural y sobre el nombramiento de responsables de los equipamientos culturales. También participará en la destinación de las subvenciones del ámbito de cultura y propondrá los miembros de los Jurados del Premis Ciutat de Barcelona. De hecho, la actividad del Comité ya ha empezado, ya que se le ha encargado la supervisión del proceso de sustitución del director de La Virreina Centre de la Imatge, Ivan de la Nuez.
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jueves, 19 de marzo de 2009

CON LA SOGA AL CUELLO. ENÉSIMO CAPÍTULO.



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Seguimos con las cosas de la soga y del cuello que aprieta.
En el siguiente link, www.rtve.es/continuara, podéis ver la entrevista que me hicieron ayer -17 de marzo- en el programa cultural Continuarà, de TV2 -el programa cultural más resistente del mundo-. Dirigido por la inasequible al desaliento Montse Mompó y realizado por la no menos valiente Pilar Ruiz.

La entrevista está entre los minutos 14:29 y 17:56, pero vale la pena ver el programa entero. Hay un repor sobre "Los abrazos rotos", del inefable Almodóvar, y algunas entradas más, todas interesantes.
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Más televisión: La entrevista en el programa La Tarda, de Elisenda Roca y Adam Martí, en Barcelona Televisió, el día 12 de marzo. Entrevista en el minuto 53:50. Link:
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Más televisión: La entrevista en el programa Hola Barcelona, con Olga Valencia, el día 5 de marzo. Entrevista en minuto 1:27:48. Link:
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También os he dejado copia escaneada de la reseña que el poeta Ernest Farrés -no hay que perderse su libro "Edward Hopper"- escribió, también ayer, en el suplemento Culturas de La Vanguardia, y el artículo que apareció en El Periódico de Aragón a raíz de la entrevista -estupenda charla- que me hizo Roberto Miranda.
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También os dejo el link del artículo aparecido en el Heraldo de Aragón, firmado por Antón Castro -no hay que perderse, entre otros suyos, el libro "Golpes de mar", publicado por Destino en 2006-:
En esta versión digital aparezco con la cabeza cortada -casi la soga al cuello-, pero la versión impresa es completa. Misterios.
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Dejo link también al blog de Miguel Ángel Muñoz, en donde se habla de la presentación de Zaragoza y el autor cuelga un fragmento de uno de los cuentos de Con la soga al cuello:
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A todas las personas que se han interesado por mi libro, a todas las que le dan visibilidad de un modo un otro, MUCHAS GRACIAS.
Seguimos.

domingo, 15 de marzo de 2009

EL TIGRE DE BORGES Y UN LEÓN







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Borges se fascinó con los tigres. Al final de este post copio un poema suyo en que habla de ellos.
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Hoy he quedado fascinada por este león que se ve en las fotos. No le voy a dedicar poema alguno, pero voy a colgar en la puerta de mi casa un cartel que diga "Cuidado con el león". Tal vez una foto cuando esté algo más crecido.
Un león es el rey. Es un rey que sale en los cuentos infantiles. En las películas de dibujos animados. En los sueños. Según algún libro que los interpreta, el león es símbolo relacionado con el poder y la soberanía. Y con el sol, el oro y la fuerza esgrimida por la luz y el verbo.
Es extraño acercarse a un léon que no nos muerde, sino que nos lame con cariño, que busca nuestra compañía para jugar, para que lo acariciemos, para atraer nuestra atención. Siempre oímos hablar de los leones como de fieras incontrolables. Pero todo tiene otra cara. Todo es distinto alguna vez. Cuando me he tendido junto a él y me ha dejado apoyar la cabeza en su panza he sentido algo inexplicable; quizás, no lo sé, cómo voy a saberlo, se trataba de la llamada de la selva.
En cuanto a medida se refiere, es el segundo de los felinos. El tigre es más grande. Borges lo sabía, sin duda, y además le gustaban sus rayas.
El rugido del león adulto puede oírse desde una distancia de ocho quilómetros.
Un león es un león es un león.
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EL OTRO TIGRE
Por Jorge Luis Borges

Pienso en un tigre. La penumbra exalta
La vasta Biblioteca laboriosa
Y parece alejar los anaqueles;
Fuerte, inocente, ensangrentado y nuevo,
Él irá por su selva y su mañana
Y marcará su rastro en la limosa
Margen de un río cuyo nombre ignora
(En su mundo no hay nombres ni pasado
Ni porvenir, sólo un instante cierto.)
Y salvará las bárbaras distancias
Y husmeará en el trenzado laberinto
De los olores el olor del alba
Y el olor deleitable del venado;
Entre las rayas del bambú descifro
Sus rayas y presiento la osatura
Bajo la piel espléndida que vibra.
En vano se interponen los convexos
Mares y los desiertos del planeta;
Desde esta casa de un remoto puerto
De América del Sur, te sigo y sueño,
Oh tigre de las márgenes del Ganges.

Cunde la tarde en mi alma y reflexiono
Que el tigre vocativo de mi verso
Es un tigre de símbolos y sombras,
Una serie de tropos literarios
Y de memorias de la enciclopedia
Y no el tigre fatal, la aciaga joya
Que, bajo el sol o la diversa luna,
Va cumpliendo en Sumatra o en Bengala
Su rutina de amor, de ocio y de muerte.
Al tigre de los símbolos he opuesto
El verdadero, el de caliente sangre,
El que diezma la tribu de los búfalos
Y hoy, 3 de agosto del 59,
Alarga en la pradera una pausada
Sombra, pero ya el hecho de nombrarlo
Y de conjeturar su circunstancia
Lo hace ficción del arte y no criatura
Viviente de las andan por la tierra.

Un tercer tigre buscaremos. Éste
Será como los otros una forma
De mi sueño, un sistema de palabras
Humanas y no el tigre vertebrado
Que, más allá de las mitologías,
Posa la tierra. Bien lo sé, pero algo
Me impone esa aventura indefinida,
Insensata y antigua, y persevero
En buscar por el tiempo de la tarde
El otro tigre, el que no está en el verso.

jueves, 12 de marzo de 2009

MICRORRELATOS. CÓMO SABER SI UNO ES LECTOR DE MICRORRELATOS.

Los microrrelatos son textos para lectores apasionados. Para lectores cuya imaginación está entrenada y necesitan altas montañas que escalar (entiéndase todo esto en el ámbito más puramente literario), misterios insólitos por descubrir, tesoros escondidos, risas impensadas, códigos ocultos y mensajes cifrados.
Los lectores de microrrelatos son creadores. Artesanos de la palabra. Adoradores de literaturas. Son gente sin complejos pero, sobre todo, sin prejuicios.
Pero... ¿cómo se sabe si uno es lector de microrrelatos?
La prueba del algodón está en el tiempo que se tarda en leer un microrrelato. El auténtico lector de microrrelatos tarda mucho más en leerlo de lo que se tarda en leerlo. ¿Juego de palabras? No. Lo que quiero decir es que si la vista necesita dos minutos para hacer la lectura desde la primera frase hasta al última, el cerebro del lector de microrrelatos necesita, en cambio, horas, a veces días, y sin duda relecturas.
Veamos tres casos contenidos en este libro de Ana María Shua cuya portada encabeza el post. Un libro que os recomiendo tan vivamente como se pueda recomendar un libro. A lo bestia. Son casi 900 páginas que reúnen la minificción completa de esta autora argentina nacida en Buenos Aires en 1951, maestra del género.
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"En la oscuridad, un montón de ropa sobre una silla puede parecer, por ejemplo, un pequeño dinosaurio en celo. Imagínese, entonces, por deducción y analogía, lo que puede parecer en la oscuridad el pequeño dinosaurio que duerme en mi habitación".
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"Un baño de inmersión caliente antes de acostarse es lo mejor para dormir tranquila, me aconseja mamá. Cómo se ve que no conoce a la loca de mi bañadera".
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El quiromántico
"El quiromántico lee su propio destino en la mano de quien será su asesino. En mi mano, en cambio, lee las Obras Completas de Oscar Wilde. Qué capacidad de síntesis, se admira. Y me augura un destino literario".

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En fin, ya veis. Las historias que hay detrás, dentro y alrededor de estos tres microrrelatos son inmensas. Y hay que pensarlas e imaginarlas. Leerlas hasta el fondo, como se apura la copa de vino, el último cigarrillo de la noche, las despedidas que no se desean.

miércoles, 11 de marzo de 2009

SEGUIMOS: CON LA SOGA AL CUELLO


Me voy a Zaragoza a presentar "Con la soga al cuello". Este viernes, día 13 de marzo, en la librería "Los Portadores de sueños", a las 20:00h. Calle Jerónimo Blancas, 4. Me acompañarán el escritor Manuel Vilas y el editor, Juan Casamayor.
Si conocéis a alguien en Zaragoza, no dejéis, por favor, de avisarle, incluso de pedirle que asista. :) Gracias.


Vuelvo a las andadas y, tal como me indicaba Nán hace unos días en uno de sus comentarios, comparto con vosotros lo que va saliendo sobre el libro por ahí. Esta vez, una entrevista por escrito y otra radiofónica de lo más original.


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MUNDO BABEL. RADIO 3.
Os dejo el enlace para ir hasta la página de donde descargarse la edición de Mundo Babel a la que me invitó el inolvidable Juan Pablo Silvestre. Fueron dos horas con él, en el estudio. Dos horas de una radio preocupada por ser algo más que cumplir con el expediente. Dos horas paréntesis. Dos horas que no pertenecen exactamente a este mundo sino a otro que lo sigue paralelo. ¿Habéis escuchado alguna vez Mundo Babel? Os lo recomiendo, si no. Radio 3. Sábados por la mañana.


http://www.rtve.es/podcast/MUNBAB.xml
En esta página salen los programas de Mundo Babel. La edición en que salgo -también salen Albert Boadella (el dramaturgo) y Pere Roca (director del inminente e interesante Canal Cutlura de Televisión Española) es el Mundo Babel 28 febrero 2009, (etiquetado el lunes, 02 de marzo de 2009 10:06). Para escucharlo, tenéis que descargarlo en vuestro ordenador.
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Y aquí dejo la copia de la entrevista que Sarah Pelusi me hizo para Ámbito Cultural.
Y el link, por si queréis "verla" en directo:
http://www.ambitocultural.es/ambitocultural/portal.do?IDM=2&NM=2&identificador=57

Entrevista con la autora de “Con la soga al cuello”
Flavia Company
ENTREVISTADOR: Sarah Pelusi

Madrid 10 de marzo


AC: ¿Cómo empieza tu experiencia literaria?
FC: Comienza, claro, como lectora voraz y prosigue con el deseo de pertenecer de alguna frma al mundo de la literatura. Mi trayectoria profesional empieza de manera fortuita. Tras terminar mis estudios de Filología me dirigí a la editorial Montesinos para pedir trabajo en su revista literaria. Recuerdo que por entonces estaba preparando un concierto de piano. El editor me preguntó si escribía. Le dije que sí y se llevó un manuscrito mío de viaje a Buenos Aires. Lo leyó en el trayecto, le gustó y me envió una carta diciéndome que no iba a frecerme trabajo en la revista, porque no había, pero que sí me quería publicar.
AC: ¿Cuál ha sido la experiencia más gratificante y placentera que has tenido como escritora hasta el momento, y cuál la más desagradable, la que quisieras que no hubiera ocurrido?
FC: La más gratificante, la acabo de contar. La entrada en el mundo de la literatura casi como en un cuento de hadas. Una entrada por la puerta de la casualidad que no deja de resultar literaria en sí misma. Pero no recuerdo haber tenido experiencias desagradables, aunque sí duras. Por ejemplo, una vez acabada alguna novela arriesgada, me ha costado encontrar un editor que la entendiera. Pero desagradables, nunca.
AC: Como tú misma has dicho, no escribes cuentos sueltos sino libros de relatos. ¿Qué significa esto para ti?
FC: Quiere decir que no reúno una serie de cuentos al azar sino que, para mí, un libro de cuentos es como una novela: tiene una unidad, es una sola mirada sobre el mundo. De hecho, suelo escribir los relatos de forma muy seguida, al igual que con las novelas. Digamos que un libro de relatos pueden ser muchas historias que conforman un solo conjunto literario.
AC: Tu libro, "Con la soga en el cuello", es fruto de la cotidianeidad. Tanto los personajes como las situaciones en que se ven envueltos son reconocibles, en el sentido de que muchos lectores se verán reflejados. ¿Podríamos considerar a tus personajes como héroes cotidianos?
FC: Sí, creo que los son, es casi imposible no verse reflejados en ellos. En mis relatos hay muchos personajes, lo que sin duda facilita el proceso de identificación. Si no te identificas con el que recibe un diagnóstico médico, te puedes identificar con el médico que lo da. Si no sufres la pobreza, a lo mejor eres quien la produce. Mis personajes son héroes cotidianos que personifican la capacidad que tenemos de superar los sucesos más terribles que, a veces, nos proporciona la vida.
AC: Los relatos de "Con la soga en el cuello" poseen un marcado carácter intimista. Son, en el fondo, reflexiones sobre el amor, la muerte y el paso del tiempo, la mentira, la defensa de la libertad o la reivindicación de la tolerancia. ¿Por qué decidiste tratar estos temas? ¿Cuál es el hilo conductor de los diecinueve relatos?
FC: El hilo conductor es siempre una extrema en la que el personaje se ve obligado a afrontar un estado de necesidad. Me interesaba principalmente la desnudez del ser humano, su vulnerabilidad frente a la adversidad. Pienso que, fundamentalmente, cuando uno tiene lo que desea ya es quien desea ser. Pero cuando se tiene lo que no se desea… ahí es cuando uno es quien es, cuando comparte su intimidad con los demás. Cuando se es más vulnerable no hay maquillajes, trampas o máscaras. Creo que, frente a la adversidad, a uno se le escapa ser quien es. Es posible que en la crisis actual la gente empiece a ser más auténtica.
AC: La obsesión caracteriza al menos tres de los diecinueve cuentos de tu último trabajo, "La criada", " La Réplica" y "La Condena"; y en otros cuentos se manifiesta en forma de pensamientos obsesivos que torturan al personaje. ¿Qué es la obsesión para ti y de qué forma caracteriza a ese héroe cotidiano del que hablábamos?
FC: La obsesión es un mal uso de la imaginación, pues se trata de la imaginación puesta al servicio de una sola idea, sin conexiones con ninguna otra. Es un circulo vicioso del que no hay escapatoria. La figura geométrica que más representa a la obsesión es el círculo. La única forma de salir es una línea recta. El peso de la obsesión es una especie de soga al cuello, que el personaje se pone él solo. A veces es inevitable. A todos, en mayor o menor grado, nos ha pasado alguna vez. Por ejemplo, todos tenemos la facilidad de obsesionarnos con nuestros errores.
AC: ¿Cómo eliges a tus personajes? Todos parecen tener un denominador común, el vivir un momento en el que sus vidas cambian de rumbo…
FC: Sí, la lectura es esa. Me gusta definirlo como el momento bisagra. Es ese momento en el que estás justo en el lomo de las dos vertientes, cuando se ha cerrado la puerta, se va a volver a abrir y uno está justamente en el momento del cambio. Se trata de un instante en que los personajes reciben el cambio y lo producen a la vez, un elemento de evolución. A veces cuesta entenderlo, pero si nos cuestionamos sobre él salimos mejorados.
AC: ¿Cuál es tu idea de lo literario?
FC: Para mi la literatura es arte, no entretenimiento. Es compromiso y es una forma de vida. Es también una búsqueda, una forma de indagar en la esencia de la humanidad y del ser.
AC: En "La réplica", uno de tus cuentos, abandonas la realidad y te adentras en lo fantástico. Se evoca, de hecho, esa gran literatura sudamericana que desconcierta, la que rompe lo convencionalmente asumido como posible. Un hombre nos cuenta su historia. Volviendo a su casa se da cuenta de que ésta es <>. ¿Te atrae lo fantástico?¿Tienes el proyecto de desarrollar en el futuro una obra de este tipo?
FC: Si podría, no me queda nada lejos. El acercamiento a la literatura fantástica es una lectura posible de alguno de mis cuentos. Otra posible lectura de "La réplica" es a través de la mente de una persona que padece de Alzehmeir, una lectura que desconcierta porque describe una realidad horrorosa.
AC: El erotismo está muy presente en tu obra. La pareja de ancianas de "Una vida en común" no deja de discutir ante la remota posibilidad de flirtear con una cajera. El Eros también está presente en "Rodajas de limón" o en "Un pelo". ¿De qué forma viven tus personajes el erotismo?¿Qué importancia le otorgas en tu obra?
FC: El erotismo es una faceta del ser humano y mis personajes lo viven con naturalidad, como debe de ser. Es importante y tiene que estar presente en la literatura, pues es uno de los elementos de la cotidianeidad, de nuestra forma de relacionarnos.
AC: En "Jacobo", retomas uno de tus personajes anteriores. ¿Qué tiene Jacobo de especial para que le hayas vuelto a dar vida en uno de tus cuentos más extensos y dramáticos?
FC: Es un personaje que forma parte de la idea que dio origen a este libro. Es parte de la literatura comprometida de la que hablaba. Es importante hacerse eco de lo que pasa a nuestro alrededor: hablar del maltrato en la literatura es una especie de catarsis.
AC:¿Hay algo de autobiográfico en el personaje de Julio Equis?
FC: Sí, como en todos los personajes abstractos. En ellos está mi forma de ver el mundo, de entenderlo y de vivirlo. Seguramente será autobiográfico para mucha gente. La elección de su nombre no es casual, se llama Équis porque nos reconocemos en él.
AC: El personaje de "El jardín" encuentra una salida. A pesar de las consecuencias, se atreve a tirar por tierra el trabajo de años y a abandonarse a nuevas emociones. Casi todos tus personajes ntentan derribar las barreras que les atrapan.
FC: Es el único cuento en el que la soga en el cuello representa la idea de perfección. La perfección puede ahogarle a uno. Representa la muerte, la ausencia de deseos, de evolución: es el final. Todo el mundo aspira a la perfección, y una vez que la ha alcanzado, puede descansar. Lo que acorrala a esta mujer es, precisamente, haber alcanzado lo deseado. Esta mujer, que ya es una anciana, sabe que si no hace algo ya se puede morir. Además, el jardín es una construcción de lo que los demás querían, quizás no sea lo que a ella le hubiese gustado tener en la vida. La protagonista está atrapada y reacciona, va a ver si siente algo. Ésas son las personas que más me interesan.
AC: Buena parte de los relatos de "La soga en el cuello" te acompaña desde 2001. ¿Tienes ya material para tu próximo trabajo?
FC: Sí, esta vez sí. He tardado mucho en publicar este libro. Soy una escritora lenta: me gusta volver sobre lo que he producido antes de publicarlo. Ahora mismo estoy con dos o tres proyectos: un libro de cuentos, una novela corta y una novela. Publico cuando realmente pienso que he escrito algo que aporta novedad a lo que ya he hecho. Me gusta decir que mi estilo es cambiar de estilo. Me gusta sorprender y sorprenderme.
AC: Truman Capote dijo que 'A nadie le gusta descubrirse como es, ni le agrada ver exactamente lo que ha dicho o hecho por escrito'.
FC: Capote era un hombre brillante, muy ocurrente, y a lo mejor él mismo estaría de cuerdo en qe, aunque no nos guste descubrir cómo somos, sí que nos gusta descubrirnos. Soy lo suficientemente curiosa como para que me guste encontrarme, a pesar de correr el riesgo de que no me guste lo que encuentro. Es una vía para evolucionar.

domingo, 8 de marzo de 2009

A CARA O CRUZ




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Dos caras de la misma moneda. La forma de la vida, que se amolda a nuestro destino.
Hacía tiempo que no veía a alguien recogiendo cartones por la calle. Y eso no ocurre ahora porque se recuperen las buenas costumbres, como la de valorar lo que se tiene, la de reutilizarlo, la de sacarle provecho, la de no derrochar sin ton ni son. No. Eso ocurre porque las desigualdades aumentan, se agrandan, como era de prever. Y cada vez son menos los que tienen más y más los que tienen menos.
La foto que no muestra cartones corresponde a la de una joyería de la calle Fuencarral, en Madrid. Me recordó a aquella sala inmensa de Matrix en donde los seres humanos alimentan al sistema. Espeluznante.
Una de cal y otra de arena. Cara o cruz. Pero no se puede elegir. Te toca donde te toca. Naces en un lugar del mundo y eres rico. Naces en otro y eres pobre. En otro, y te mueres de hambre, de frío, te mueres antes de lo que corresponde. ¿Y cuándo corresponde? Depende de la calidad de vida. Salud, dinero y amor. Salud y dinero son cada vez más lo mismo. La salud se compra. Por suerte, el amor todavía no.

sábado, 7 de marzo de 2009


Antes de irme hacia la librería "Negra y criminal", a celebrar con amigos, vinos y mejillones la aparición del nuevo libro, os dejo la entrevista que me hacen hoy en EL PERIÓDICO. Si queréis verla directamente, éste es el link: http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=592970&idseccio_PK=1026
Ya sé que me estoy poniendo pesadita con el tema de "Con la soga al cuello". Disculpadme, si podéis. Es que me hace mucha ilusión, tengo ganas de compartir lo que va saliendo y bueno... tampoco va a durar tanto. Mañana o el lunes cuelgo un post que no tenga nada que ver con este tema, prometido. :)

7/3/2009 AL GRANO // ENTREVISTA CON FLAVIA COMPANY, ESCRITORA
Flavia Company: "La escuela debe invitar a leer con pasión y no por simple obligación"

Foto: JOAN CORTADELLAS
SONIA GARCÍA GARCÍABARCELONA
PRESENTACIÓN DE 'CON LA SOGA AL CUELLO'. A las 13.00 horasLibrería Negra y Criminal. Sal, 5.

Flavia Company (Buenos Aires) reside en España desde que tenía 10 años. Traduce, publica crítica de libros y dirige talleres literarios. Hoy, en la Librería Negra y Criminal, presentará su último trabajo: Con la soga al cuello, que contiene 19 relatos, crueles, irónicos y críticos de la sociedad contemporánea.
--El título es muy sugerente, ¿cómo se puede explicar?
--Se refiere a esas situaciones extremas: un momento de cambio por un diagnóstico médico, una debacle económica, un adulterio, la decrepitud o, incluso, la felicidad.
--¿O la crisis?-
-Aunque terminé de escribir el libro hace un par de años, sí tiene que ver con la crisis actual. Pero en este libro salimos todos reflejados, con nuestros miedos y nuestro esfuerzo por sobrevivir.-
-¿Se siente con la soga al cuello?-
-A veces sí, claro, como todo el mundo. ¿Quién no?-
-¿Literatura y vida se mezclan?-
-Siempre. La dedicación a la literatura es una forma de vida radical, que implica ciertas renuncias y un continuo compromiso.-
-¿Usted a qué ha renunciado?-
-A la comodidad, al grupo.-
-¿Qué se necesita para escribir?-
-Constancia, tenacidad, paciencia y pasión. Escribir nunca es fácil. Se trata siempre de un esfuerzo y a veces es casi una misión imposible, se trate del género que se trate.-
-¿Cualquiera puede ser escritor?-
-Cualquiera que dedique su vida a escribir. Lo que no es fácil es dedicar la vida a escribir. Se puede enseñar a escribir, pero no a ser escritor, aunque mejorar nuestra lectura y nuestra escritura depende de nosotros.
-¿Qué le aporta el periodismo?-
-El periodismo me permite ganarme, en parte, el dinero con que financiarme la escritura literaria. Y me abre una ventana al mundo, distinta a la que ofrece la ficción.-
-Algunos escritores escriben por necesidad. ¿Hay obligación en su escritura?-
-Escribo ficción desde la pasión y el deseo. Jamás por obligación.-
-Les da clases a niños y adultos, ¿qué les aconseja?-
-Lectura, honestidad y rigor.-
-¿Las nuevas tecnologías están acabando con la vida íntima?.-
-No acaban con nada. Somos nosotros, con la banalización de tantas cosas, quienes acabamos con otras.-
-¿Cómo motivar a los jóvenes?-
-La educación es básica. Los programas de lectura están obsoletos. Se necesita una reforma educativa para enfocar de otra forma la lectura que ahora se vive como una simple obligación. Hay que invitar a leer contagiando emoción. Algo difícil, pero posible,... y predicar con el ejemplo.

viernes, 6 de marzo de 2009

CONTRA LA BARBARIE EN LA UNIVERSIDAD 2

Copio a continuación la carta recibida en agradecimiento por las adhesiones recibidas para la defensa de las filologías en la universidad. No han caído en saco roto. Gracias por vuestra respuesta. Adelante, pues. Salud y revolución.
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Queridos amigos:
En primer lugar quiero pediros disculpas, antes de daros las gracias, por responderos a todos en un correo general. Pero han sido tantos los apoyos que hemos recibido a nuestro manifiesto que me sería casi imposible responderos personalmente a cada uno de vosotros, aunque, os lo aseguro, cada uno de vosotros tiene su espacio particular y definitivo en nuestro recuerdo.
Quisiera daros a todos las gracias no sólo por vuestro apoyo y el eco que ha merecido de vuestra parte nuestra protesta, sino también por la difusión que le habéis dado. Los políticos empiezan ya a tomar posiciones y a decir que defenderán la permanencia de las cuatro titulaciones de Filología en la UPV, incluso los de los partidos nacionalistas en Álava, que ven en esa supresión una marginación más dentro de la autonomía. Aún no ha habido ninguna respuesta por parte del Rector, pero el Vicerrector del Campus de Álava comenzó a enviar mensajes de respuesta a quienes le remitieron su protesta, diciendo que aún no se había tomado ninguna decisión (lo que es evidente, pues de haber tomado ya una decisión, nuestra protesta no habría tenido ninguna cabida) y que se trataba de conseguir el máximo acuerdo (lo cual, sinceramente, pongo en duda).
Quiero también daros las gracias de parte de los alumnos, que fueron los que comenzaron a movilizarse en cuanto las primeras noticias salieron en prensa, y del resto de compañeros, profesores de la Facultad de Letras de la UPV/EHU, que lo único que hemos hecho ha sido apoyar a los alumnos en unas reivindicaciones que nos parecen justas y que nos afectan a todos. Es lo menos que podíamos hacer por mantener un poco de dignidad.
Ayer, cuando se leyó el manifiesto, con el apoyo de más de 60 intelectuales, escritores, artistas, profesores de otras universidadesespañolas y extranjeras, con varios Premios Nacionales apoyándonos y algún miembro de la Real Academia, la verdad es que los periodistas, alumnos y profesores que estábamos allí nos sentimos muy emocionados.
Los alumnos, que, como os digo, son los que llevan aquí la parte del león, han creado un blog donde se recogen el manifiesto y los apoyos recibidos, a los que hay que incorporar los últimos apoyos recibidos a nuestras reivindicaciones:
http://plataformadefensaletras.blogspot.com
Dado que algunos de vosotros nos habéis remitido cartas con reflexiones muy interesantes, o textos con palabras muy cariñosas, nos gustaría que, si no tenéis nada en contra, nos permitierais colgar en el blog algunas de esas cartas que trascienden lo personal, por supuesto.
El equipo decanal, que había anunciado su dimisión al verse desautorizado por el rectorado en sus negociaciones, decidió ayer continuar con la propuesta que había aprobado la Junta de Facultad, que expresó de nuevo su apoyo a la labor realizada en este sentido por el decanato. Asimismo, la Junta de Facultad pidió al rectorado que se abrieran nuevas vías de comunicación para la negociación de las titulaciones en la Facultad de Letras.
La idea es seguir dando batalla hasta que el rectorado se pronuncie de una vez. Para ello seguiremos reuniendo apoyos y se los enviaremos al señor rector. Os invito al mismo tiempo a que dirijáis vuestros mensajes al blog, al rector y a los vicerrectores. A versi conseguimos parar esta barbarie.
Gracias por vuestro respaldo, que nos sirve de muchísimo.
A continuación os adjunto una serie de enlaces con la difusión que tuvo la noticia en la prensa escrita, aunque también se hicieron eco TVE, ETB (Euskal Telebista), RNE, SER, COPE, Euskal Irratia, y otros medios. Es una pequeña muestra del poder que ha tenido vuestro apoyo.
Muchas gracias y un abrazo a todos y cada uno de vosotros
Juan José Lanz
http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/20090306/alava/escritores-catedraticos-espanoles-extranjeros-20090306.htmlhttp://www.elcorreodigital.com/alava/20090306/alava/profesores-alumnos-letras-cierran-20090306.htmlhttp://www.elpais.com/articulo/pais/vasco/supresion/titulos/llega/hoy/Junta/Facultad/Letras/UPV/elpepiesppvs/20090305elpvas_8/Tes/http://www.noticiasdegipuzkoa.com/ediciones/2009/03/06/sociedad/euskadi/d06eus11.1431609.phphttp://www.elpais.com/articulo/pais/vasco/supresion/filologias/abre/debate/humanidades/UPV/elpepuespvas/20090306elpvas_7/Teshttp://www.noticiasdealava.com/ediciones/2009/03/06/sociedad/alava/d06ala12.1181894.phphttp://www.eitb.com/videos/detalle/102043/el-proceso-bolonia-causa-primera-dimision-upv/http://www.20minutos.es/noticia/454833/0/upv/filologia/carreras/http://www.noticiasdealava.com/ediciones/2009/03/06/sociedad/alava/d06ala12.1181892.phphttp://blogs.elcorreodigital.com/inakicerrajeria/2009/3/6/profesores-y-alumnos-letras-cierran-filas-contra-supresionhttp://www.blogari.net/filoblogia/2009/03/05/gaurko_goiza_letren_fakultatean
Juan José Lanz
Departamento de Filología Hispánica, Románica y Teoría de la LiteraturaFacultad de LetrasUniversidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

jueves, 5 de marzo de 2009

CONTRA LA BARBARIE EN LA UNIVERSIDAD




A continuación copio el manifiesto que ha enviado el profesor de la UPV Juanjosé Lanz en defensa de mantener la existencia de las carreras de Filología Hispánica, Clásica, Francesa y Alemana en la UPV, cuya prevista eliminacion constituye una aberración para el pensamiento y el conocimiento en libertad. Es urgente una movilización cultural en defensa de mantener dichas filologías. Para enviar firmas de apoyo os anoto su correo: juanjose.lanz@ehu.es.

MANIFIESTO


Ante los rumores aparecidos en prensa sobre la desaparición de las titulaciones de Filología Hispánica, Francesa, Clásica y Alemana en la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea, los alumnos y profesores de la Facultad de Letras manifestamos lo siguiente:

1) La eliminación de estas cuatro filologías supone la amputación de una parte fundamental del patrimonio cultural de la Comunidad Autónoma Vasca, con la disminución del capital intelectual y simbólico que ello supone y el coste social que implica en el marco europeo en que nos ubicamos.
2) La L.O.U. y los Estatutos de la UPV-EHU definen como uno de los objetivos principales de la Universidad la “preparación para el ejercicio de actividades profesionales”, pero, según recogen la ley y los citados estatutos, es también tarea primordial de la Universidad garantizar “la difusión del conocimiento y la cultura”, “el desarrollo de la ciencia […] así como […] la transferencia del conocimiento al servicio de la cultura, de la calidad de la vida” y la formación de una actitud “crítica”.
3) No se puede estructurar la enseñanza superior atendiendo exclusivamente a las necesidades mercantiles de un sistema económico y social que proyecta su rentabilidad económica a corto plazo. Los beneficios sociales de los estudios humanísticos, y de las filologías en particular, son mucho mayores que las ganancias económicas directas que se producen en un sistema de mercado como el que soportamos.
4) El papel de la investigación y de la transferencia de conocimientos en Filología es quizás más difuso que en los dominios de las ciencias duras, pero su impacto social y cultural es tan profundo y duradero como el de aquellas.
5) La eliminación de las cuatro titulaciones de Filología en la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea plantea dos problemas fundamentales: la redefinición del saber en el estadio actual y el papel que la enseñanza superior, pública y de calidad, desempeña en nuestra sociedad.
6) La supresión de estas cuatro titulaciones de la Universidad pública abre el debate sobre la implantación de un modelo privatizado en la enseñanza oficial.
7) A su vez, la extinción de estas cuatro titulaciones cuestiona y desarticula el futuro de la enseñanza secundaria en la Comunidad Autónoma Vasca y su valor como servicio público obligatorio e indispensable para la formación de los ciudadanos. ¿Qué sucederá cuando la demanda de nuevos filólogos en secundaria no pueda ser satisfecha? ¿Quién va a desempeñar esa labor?
8) Es necesario repensar el papel de la investigación y de la transmisión del conocimiento en la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea y en la propia sociedad vasca, y el papel esencial que en ésta desempeñan los estudios de Filología.
9) El estudio de las filologías no es sólo un modo de erudición, sino una forma de profundización en la cultura y de construcción de una identidad histórica y social, tanto en nuestra comunidad como en el contexto europeo.
10) La Universidad debe desempeñar el papel de garante de una conciencia crítica en la sociedad, a la que sirva como espacio de reflexión y de defensa rigurosa de los valores de un sistema plural.

PDL
Plataforma de Defensa de las Letras
UPV/EHU

lunes, 2 de marzo de 2009

CON LA SOGA AL CUELLO. SEGUIMOS.








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He hablado del libro de relatos con periodistas lectores. He tenido la suerte de encontrarme con personas que, para entrevistarme, se han leído el libro entero. Pensarán muchos que eso es lo que siempre debería ser. Sin embargo, no siempre es lo que debe ser, como bien sabemos todos.

Un privilegio, pues, estos días, comprobar que quienes me preguntaban no solo podían preguntar sino que también podían conversar, opinar, decir "la suya".

Mil gracias a todos/as ellos/as. Sé que no es fácil, tal y como van hoy en día las cosas, dedicar tiempo y esfuerzo a cada uno de los trabajos periodísticos que nos tocan en suerte.

Iré colgando por aquí los links que me vayan llegando. Una alegría.

También copio hoy, al fina del post, el texto que Clara Obligado leyó para la presentación en la librería "Tres rosas amarillas". Una librería deliciosa, por cierto, a la que no debéis dejar de ir. Se encuentran cosas insólitas. Viven solo de cuento, ya sabéis.
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Con la soga al cuello en Estrella Digital, por Esther Ginés:

En Chile:


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Presentación de “Con la soga al cuello”
Flavia Company, Ed. Páginas de Espuma.
Por Clara Obligado.
Librería “Tres rosas amarillas”. 26 de febrero, 2009. 20:00h. Madrid.


La intensidad

Hace unos días alguien me dijo de un amigo, “sí, fulanito es agradable, pero “es demasiado intenso”. Lo decía de manera crítica, como si, al acercarse a esa persona intensa, se entrara en contacto con una fuerza prohibida, turbulenta, como si te pudiera “chupar” una especie de espiral de turmix de efecto devastador, alejándote de esa plácida manera de vivir donde las emociones no están, donde los pensamientos, si es que existen, son etéreos, livianos. Me quedé sorprendida pero, cuando volví a escuchar el comentario, comprendí que la idea de que ser intenso es un defecto no es, hoy en día, demasiado inusual. La intensidad, evidentemente, se contrapone a lo light, no estrictamente a lo que entendemos como liviano, o a lo que Italo Calvino entendía como liviano, es decir, la liviandad de la literatura frente al peso de vivir.
Sí, vivimos en una sociedad light, no sólo en cuanto a la alimentación, sino también en cuanto al pensamiento; consumimos con entusiasmo coca-cola light, pero también consumimos pensamiento blando, como si la seriedad fuese algo que pertenece al pasado, algo que tiene que ver, curiosamente, con la mala educación.
Busco entonces, como hacemos hoy, el sustantivo “intensidad” en internet y nada parece remitirlo a la idea de pensamiento. Se habla, sí, de esfuerzo físico más o menos intenso, de la intensidad del sol, del viento, nada referido al campo de las emociones. Sólo encuentro una cita, de la escritora Luisa Valenzuela, quien declara que ella encontró la intensidad en la literatura, no el la propia, sino en la ajena.
Perdonadme esta ensalada de conceptos, pero me viene bien para presentar un libro que lleva como título “Con la soga al cuello”, idea que no se aparece, justamente, como una sesión de relax. ¿Qué sensación nos provoca el título? “Con la soga al cuello” me remite, imposible evitarlo, a la sensación que tenemos todos en estos días con respecto a lo que sucede en el mundo, esa “crisis” de la que, con una ingenuidad casi light, esperamos ser salvados por un coloso negro que será capaz de sostener sobre sus espaldas a este dolorido mundo.
Sí, nos sentimos “con la soga al cuello”, pienso, qué duda cabe. Y luego, me digo también: ¿Cómo se traduce? ¿Qué tiene que ver esto con la literatura? ¿Cómo se puede contar lo que sentimos? Y, por fin, ¿qué sería de la literatura de nuestra época sin la intensidad? ¿Qué sería del cuento y de su hermano, el poema? ¿Es posible pensar nuestro mundo con un pensamiento vacío? ¿Puede hoy un buen cuento ser solamente decorativo, algo que compramos y queda bien junto al televisor? Literatura y vida se mezclan y se me mezclan, como en este libro que tengo que presentar.
Se ha definido a un buen cuento como “un puñetazo en el mentón”, y perdóneseme este símil tan efectivo como masculino, porque podríamos decir, también, desde nuestra orilla, que, un buen cuento, es como un alfilerazo en el alma. La intensidad reaparece, en cualquier caso, y en ambas imágenes. Justamente creo que la intensidad es la línea marcada en el suelo, el círculo de tiza fuera del cual puede que haya divertimento, estética, hasta fama y dinero, pero donde, sin duda, no hay literatura.

Conocí a Flavia Company en un encuentro de escritores en Asturias, hace dos o tres años, y hasta hoy no nos hemos vuelto a ver. En esos encuentros, en el marco de estas reuniones, se ha instalado una rutina que consiste en no discutir sino en agradar, en no polemizar, sino en callar. Al fin y al cabo, se trata, más que literatura, de negocios. No en todos los caso, es cierto, pero sí en general.
Ese día, pues, Flavia expuso, con una calma que me impresionó, las razones por las cuales no le gustaba un pope de la literatura actual, pope económico y mediático, melancólico en su huída al pasado, amante de las batallas, académico, taquillero, cuyo nombre evitaré pronunciar. Me gustó mucho Flavia, su valentía sincera y poco aparatosa, su intensidad, su manera de posicionarse en un espacio que todos reconocemos como incómodo: el de la literatura escrita con honestidad, el de la lectura crítica, y envidié, por qué no decirlo, esa manera tranquila de presentar sus ideas.
Flavia, con su posicionamiento, se colocó evidentemente al margen, que es donde se fragua la crítica y la verdadera cultura, y desde el margen exponía sus puntos de vista. No me extraña, pues, que años más tarde aparezca con un libro que se llama “Con la soga al cuello”.
El suyo es, pues, un pensamiento al margen, y un pensamiento del y desde margen, como quiso nuestro viejo Borges, un pensamiento viajero y excéntrico, centrifugado, es decir, alejado de los centros de poder: Desde allí escribe. Y así, “con la soga al cuello”, cuando recorremos las páginas de su libro, nos asomamos a un narrador inquietante (en el sentido técnico del término), un narrador que vacila, porque la verdad no es una y para siempre, sino matizada y confusa, un narrador que se puede asimilar tanto a la autora como englobar al lector, quien pudo ser, como dice Cortázar “uno de los personajes de esta historia”.
Es una literatura hecha de signos cotidianos, alejada de lo altisonante. Hija, creo, de Clarise Lispector, de autores que se basan en lo mínimo para luego abrir la ventana y mirar las estrellas, una literatura en la que, como en Carver, abundan las neveras que son símbolo de lo que se deshace o desmelena, esa nevera y ese yogur caducado desde el que parte una de las historias de este libro, pequeña historia de heroicidades y de amor delicado entre dos mujeres a quienes la sociedad, con su gusto por la elipsis y el borramiento, considera, no dos amantes, sino dos hermanas. Historias que hacen visible lo invisible. Y la ternura, la ternura siempre.
Me gusta el punto desde donde escribe Flavia Company, lo comparto, está mucho menos centrado en la acción que en lo que genera la acción. Si en la literatura tradicional los hechos esconden las emociones, en la literatura actual, y después de Virginia Wolf, son los hechos los que pasan a segundo plano para que aflore aquello que los mueve, la pequeña y enorme historia de los sentimientos. A mi se me ocurre que analizar los hechos es como mirar las ondas en el agua sin comprender la piedra que las generó, es preguntarse, una y otra vez, por algo que, visto desde la simple acción, carece de sentido. Y pienso en esa mujer de los cuentos de Flavia, que “abre la puerta de la memoria y, como si fuera la de una nevera, un frío largamente acumulado se abalanza sobre ella”
Como era de esperar, los cuentos de Flavia Company están habitados por personajes de nuestra época sin ningún prestigio romántico, parados, viejas, excéntricos, gente de mediana edad alejada tanto del glamuroso entorno de las pasarelas como de la nostalgia pedante de lo histórico. Personajes curiosos, no de los secretos de la guerra o de los vaivenes del mercado, sino de esa pequeña vida ajena que se teje a nuestra vera, ansiosos por saber qué pasará dentro de un segundo, cuál es la mentira piadosa que necesita recibir quien comparte nuestra vida, o qué se siente cuando descubrimos que hemos convertido el amor en una simple operación matemática, un cuento divertido, que empieza, y son palabras de la autora, cuando alguien “mientras se enjuaga la boca después de lavarse los dientes, encuentra un pelo de coño haciéndole cosquillas en el paladar”.
Pero, a pesar de los pequeños mundos que pinta, el libro de Flavia Company no convocan nunca emociones superficiales, sino que nos mantiene, como dice su título, “Con la soga al cuello”. Porque vivir, creo que piensa ella, es estar siempre al borde de la asfixia, de la muerte. No de la casquería, no de la persecución sanguinolenta y de los hechos violentos y estrepitosos, no al borde de las gestas de corte masculino donde los ejércitos se reparten el mundo como un queso. No, vivir, en este libro, es algo mucho más sutil y más tierno, menos ajeno a la realidad de todos los días, y, por tanto, más peligroso y comprometido. Vivir pareciera, pues, el arte de mantenerse a flote, el de aflojar, aunque sea un poco, la soga que nos oprime el cuello, o descansar, por qué no, entre un asalto y otro, esperando ese instante en que se enciende el pensamiento y surje algo que ilumina la realidad. Como dice uno de estos cuentos, “La inseguridad le parece un arte, la posibilidad de vivir en vilo, como si la vida fuera otra cosa, algo de lo que nunca nadie le ha hablado. Vista desde su asiento del tren, la vida es algo de lo que nunca nadie le ha hablado. Por lo menos a ella. Le han hablado de necesidades, de ideas, de propósitos, de tantas cosas, pero no de la vida”
¿Qué es hablar de la vida? ¿En qué consiste lo importante? Creo que no es una mala pregunta para hacérsela a la literatura. Y el lugar, desde donde Flavia Company hace emerger su escritura: “Hay un momento en el que me identifico con lo observado. Mientras miraba a la mujer, yo era ella, y su tristeza era la mía aunque la construyera con mis motivos, se los adjudicaba, y esa mujer estaba entonces triste por la muerte de mi madre o la desaparición de mi amiga, y para consolarla buscaba argumentos, pero sabía que no servirían para nada, ¿qué podía decirle? Además, la mujer se avergonzaba de sus penas repetidas tantos años, las mismas siempre, como si las penas fueran ropa y hubiese por tanto que renovarlas”.
La invitación a este acto decía: El próximo 26 de febrero, jueves, a las 20 horas, la Librería Tres rosas amarillas y la Editorial Páginas de Espuma te invitan a la presentación del libro CON LA SOGA AL CUELLO de la escritora FLAVIA COMPANY. Darán la bienvenida a este nuevo libro de relatos Clara Obligado, Juan Casamayor y un generoso séquito de cuentistas dispuestos a aflojar el nudo de la sogacon buenas letras y con buen vino. ¡No te lo pierdas!
Al leer la convocatoria, volví a darle vueltas al tema de la intensidad. ¿Nos inquieta que un libro se llame “Con la soga al cuello” Yo me hago otra pregunta: ¿Qué podríamos escribir en este mundo que se ahoga? Y me digo que no sé si estoy dispuesta a aflojar el nudo de la soga, o, al menos, no estoy dispuesta a pensar que tanto el nudo como la soga han dejado de existir. Es cierto que vivir con esta conciencia no es cómodo, pero sí que es interesante, como también lo es la literatura que emerge de esta sensación.
En todo caso, si el día se nos hace largo y necesitamos descansar, si la noche se hace demasiado oscura, siempre podemos acudir a una frase de la autora que no deja de consolarnos, y con la que quiero cerrar mi intervención: “Es una suerte que existan los demás”
Muchas gracias a Flavia por su libro, muchas gracias a vosotros también.