lunes, 21 de julio de 2008

UN JUEGO. FRASES (MUY) HECHAS. CON LA T. TENER ALGO EN LA PUNTA DE LA LENGUA









Como se ve, "Tener algo en la punta de la lengua" ha dado mucho juego, y aquí colgamos las diversas imágenes que nos mandan Botavara -con esa lengua que abre lo que se le ponga en la punta-, Rafa -que encontró una paloma (¡gaviota, gaviota, queríamos decir!; gracias, fblack) cuya lengua se halla interesada en la cabeza entera de un cadavercillo-, y Maiprou, que envía las variaciones lengua con imágenes sobre las que se puede pensar un buen rato -si así se desea-.
El diccionario está llegando a su final, de modo que ya solo os pido un esfuerzo último e "imaginístico", para las siguientes Frases (muy) hechas:
Tirar la casa por la ventana
Untarle las manos a alguien
Venderse el alma al diablo
y
Ver las estrellas
Y como ya es de esperar, aquí dejo el texto al que dio lugar la que hoy habéis ilustrado. Gracias de nuevo por vuestra participación.
TENER ALGO EN LA PUNTA DE LA LENGUA
Los nervios no la dejaban pensar, y llevaba más de dos horas delante del espejo. Se fue con lo que llevaba puesto a la hora límite. Llegaría, como mínimo, media hora tarde, pero seguro que Víctor disimulaba su enfado, porque aquélla era la primera cita en serio: si alguien queda un sábado por la noche para cenar, ya sabe a qué va. Y era sábado. Y era por la noche. Y habían quedado para cenar.
Silvia entró azorada en el restaurante y vio a Víctor acodado en la barra. Se saludaron sin besarse para evitar la duda entre las mejillas o los labios, y siguieron al camarero hasta la mesita que tenían reservada. Pidieron un primero para compartir y, después, Víctor quiso carne y ella pescado. Un pescado que no habría pedido de saber las infinitas espinas de las que iba acompañado. Cuando estaban acabando con los segundos, Víctor levantó la copa y brindó: "Por ti, por esta noche que, espero, será la primera de muchas otras noches juntos." Ella, feliz, levantó la copa y se apresuró a acabar con el trozo de pescado que tenía en la boca, con tan mala suerte que notó cómo se le clavaba una espina y cómo, ante el gesto expectante de Víctor, ella era incapaz de responder una sola palabra, angustiada como estaba por la posibilidad de tragarse aquella espina traidora que amenazaba con aguar la velada. Avergonzada por su conducta, pero aguijoneada por la necesidad, Silvia sacó la lengua y, con la mano que le quedaba libre, se la señaló con ademanes expresivos ante un Víctor perplejo que no entendía nada. Finalmente, se acercó un camarero y, con discreción, le dijo a Víctor en voz baja que, sin duda alguna, la señora debía de tener algo en la punta de la lengua. De ahí."

domingo, 13 de julio de 2008

UN JUEGO. FRASES (MUY) HECHAS. CON LA T. TENER A ALGUIEN EN EL BOTE





"Tener a alguien en el bote" ha dado sin duda buenas imágenes. Mirad si no las que han enviado Botavara y Joana. Botavara envía una de cal y otra de arena. (Por cierto, la arena es la buena, ¿no? ¿O es la de cal? Siempre me lo he preguntado, pero parece claro... ¿Qué opináis o sabéis al respecto?)
Joana también mandó una de cal y otra de arena, pero al final, de acuerdo las dos, hemos puesto solo la de arena, porque la de cal era demasiado terrible como para andar jugando con ella a las frases hechas, por muy hechas que estuvieren.
Entonces, como por pedir que no quede, sigo pidiendo. Esta vez para la siguiente imagen del diccionario: "TENER ALGO EN LA PUNTA DE LA LENGUA".
Y como se acercan vacaciones y seguro que habrá un despliegue general, os adelanto las Frases (muy) hechas que quedan, por si acaso queréis ir enviando imágenes. A saber si justo el sitio al que vais a parar en vacaciones es un baúl sin fondo de fotos posibles y adecuadas.
Las que seguirán, hasta el final, son:
"TIRAR LA CASA POR LA VENTANA"
"UNTARLE LAS MANOS A ALGUIEN"
"VENDERSE EL ALMA AL DIABLO"
"VER LAS ESTRELLAS"
Y así acabaremos al fin por fin con el diccionario en cuestión y podremos regresar a otros asuntos de diversa índole.
Gracias a tod@s por vuestra complicidad con esta propuesta. Espero que no os "rajéis" ahora que ya estamos casi al final. :) Ya lo sabéis, la próxima es TENER ALGO EN LA PUNTA DE LA LENGUA.
Os copio la ilustrada hoy.
TENER A ALGUIEN EN EL BOTE
El alumno procuró borrar de su mirada el odio feroz que le inspiraba aquel profesor. Debía mostrarse interesado y se esforzaba por encontrar alguna pregunta que sonara verosímil. Ante la imagen desoladora que acababa de ponérsele frente a los ojos, le resultó más sencillo de lo que preveía. "¿Y éste quién era?", inquirió. El profesor, después de un suspiro inacabable con el que pareció cortar un largo trayecto, respondió con voz grave: "Éste, hijo mío, era mi predecesor. El antiguo director de esta santa escuela de ciencias. Don Ponce Salcedo de Rimal, el más grande científico de todos los tiempos habidos y por haber." A continuación añadió que, a pesar de su ilustre inteligencia, el hombre se mostró siempre reacio a los cambios, las transformaciones o las innovaciones, que tan necesarias había llegado a ser. Por ello -le explicó-, al final todos los que lo rodeaban había deseado su desaparición, fuera como fuese. "Y es que, además de ser un gran científico, era un gran cabrón", dijo. Era dogmático y autoritario. Soberbio y déspota. "En ocasiones las grandezas no son de un solo signo, hijo mío." "Ni que lo diga", pensó el alumno. "En fin -concluyó el profesor-, ha costado Dios y ayuda, pero pudimos con él. Tarde o temprano, todos los seres humanos acaban por ceder-" Y dejó ir una risilla discreta. "Desde luego", contestó el alumno mientras cogía el frasco en donde flotaba ingrávido el cerebro de Don Ponce. Y sin poder evitarlo, miró al profesor, que permanecía quieto a su lado, volvió a mirar el frasco que aguantaba con las dos manos, y pensó: "No se haga ilusiones, Fresedas, a usted también acabaremos por tenerlo en el bote." De ahí.

jueves, 3 de julio de 2008

UN JUEGO. FRASES (MUY) HECHAS. CON LA S. SER UN PEZ GORDO








Ser un pez gordo ha dado de sí: S(alvaje) nos envía foto del cartel de esa empresa de comida rápida que puede hallarse en cualquier rincón del mundo y, a su lado, un edificio en construcción, negocio que ha hecho rico a más de uno y a más de dos.
Què t'anava a dir nos manda un par de peces gordos. El orgullo del pescador.
Y Botavara nos manda el cartel de una fantástica película acerca de un gran pez -y de tantas otras cosas- y el pez más gordo del planeta, seguramente, digo, y pobre gato negro -mala suerte- el que ha caído en su picón.
La Frase (muy) hecha para la que os pido imagen ahora es "TENER A ALGUIEN EN EL BOTE". Y así, ya estamos en la letra T. El diccionario se asoma al final.
Os copio, como ya es costumbre, el texto que ideé para:
SER UN PEZ GORDO
El padre y el niño suben a la limusina una soleada mañana de domingo. El padre, tras consultar el reloj, ordena al chófer que los lleve al acuario. El niño se entretiene durante el camino con un videojuego mientras el padre da indicaciones por teléfono a alguno de sus empleados, al tiempo que hojea la prensa que ha encontrado pulcramente ordenada junto al asiento. El automóvil se detiene. "Espérenos aquí", dice el padre al chófer. Y con el único objetivo de tranquilizarse a sí mismo, añade: "No tardaremos nada". Acto seguido baja y se dirige con solemnidad hacia la entrada del recinto. El niño lo sigue de cerca, con estudiado silencio. Alrededor de ellos se hace un vacío, la gente les deja paso.
Una vez dentro, como si en efecto estuvieran solos, padre e hijo marchan con fría comodidad por delante de todas las peceras. Van lentos, pero sin pausa, hasta que al fin el niño se para ante uno de aquellos acuarios, que le ha llamado la atención. En él hay un pez enorme, gris, simétrico y sobrio. Diríase, por su forma y sus movimientos, que es obeso. Junto a él hay otro pez, copia perfecta del primero, pero en pequeño. Permanecen pegados al cristal, con la vista fija en lo que se les pone delante. Lejos de ellos, al fondo, otros peces, más pequeños, de colores y formas variadas, se mezclan y se rozan al pasar.
Los peces grises están quietos frente al padre y al hijo. "A mí no me gustaría ser un pez gordo", dice el niño, que intuye algo sin saber muy bien qué. Y el padre, que sí sabe pero ya no intuye, contesta: "Con los años cambiarás de opinión, ya verás." En cuanto el niño y el padre siguen caminando, el grupo que se mantenía alejado se acerca a ver. De ahí.