lunes, 31 de marzo de 2008

UN JUEGO. FRASES (MUY) HECHAS, CON LA H. Hundírsele el mundo a alguien




FOTOS ENCONTRADAS. Más de una y más de dos me habéis comentado que cuesta enviar fotos "propias", de modo que se abre la veda: "Se valen" fotos encontradas en internet. Siempre y cuando se citen las páginas donde se encontraron.
Este es el caso de la primera foto que tenemos hoy para ilustrar "Hundírsele el mundo a alguien". La envía Esther, y la sacó de http://www.artespain.com/2007/10/page/5 . Gran foto, gran imagen, sin duda.
Y la que hay a la derecha la manda Carmen Moreno, contándonos lo siguiente sobre ella: "Es parte de los restos del Cádiz sumergido. Vamos que, en este caso, el hundimiento del mundo fue literal. Pasó allá por 1773, durante el terremoto que asoló Lisboa y que trajo hasta nuestras costas un Tsunami que casi nos elimina del orden universal". Muchas gracias, Carmen. Este diccionario ya tiene mucho que agradecerle.
La siguiente Frase (muy) hecha para la que os pido imagen es: "ÍRSELE LA MANO A ALGUIEN". A ver si ahora que "se valen" las fotos de otros y de otras os animáis un poco más a colaborar. Hale, os copio:
Hundírsele el mundo a alguien
Jaime era un tipo de izquierdas de los de toda la vida. Había cumplido hacía poco los cuarenta y cinco con la conciencia bastante tranquila puesto que, a grandes rasgos, seguía siendo un auténtico progre. Su hija, África, le había contado con total desparpajo que ya era mujer. Y ante la cara de estupor que, según supuso, debió de poner, la niña aclaró: "Que me ha venido la regla, papá". De modo que, a los catorce años, su hija había pasado de niña a mujer y él, que no sabía cantar ni componer canciones con las que explicar su júbilo grande como una iglesia, se estuvo calentando la cabeza unos cuantos días a ver si se le ocurría algún regalo original. Por fin le pareció encontrrar algo tan simbólico como apropiado y lo compró con los ahorrilos que aquel mes tenía destinados al chocolate que Fernando había traído de abajo. Entró en una tienda alternativa y compró un globo terráqueo hinchable. Se fue a casa y esperó a que África volviera del instituto. En cuanto la hija cruzó la puerta, le propuso ir a dar un paseo por la orilla del río. Una vez allí, Jaime sacó de una bolsa de papel el globo aplastado y se puso a inflarlo. En cuanto fue esfera turgente lo dejó a los pies de la hija y, emocionado, esperó su reacción. África sonrió, cogió el globo con las dos manos y lo tiró al agua. Luego se volvió hacia el padre y comentó con complicidad: "La representación perfecta es esta que muestra al mundo yendo a la deriva". "De tal palo tal astilla", pensó Jaime, orgulloso. Se quedaron observando cómo el mundo avanzaba llevado por la corriente cuando, sin previo aviso, empezó a sumergirse. "Creo que el mundo que acabas de regalarme se está hundiendo, papá. Debe de estar pinchado". De ahí.

lunes, 24 de marzo de 2008

UN JUEGO. FRASES (MUY) HECHAS, CON LA G. Ganar el cielo

















Bueno, seguimos con nuestro juego de imágenes que ilustran las frases (muy) hechas.
Hoy tenemos la foto de Esther, que corresponde a una falla de Benicarló y que en lugar de poner el grito en el cielo (buena frase para hacerla mucho, por cierto), pone en el cielo el culo de un esforzado torero. (Lleva pantalones, aunque cueste darse cuenta).
Tenemos después la imagen que envía la sin par Carmen Moreno desde el cielo mismamente.
Y para finalizar, la foto de Elena, que nos abre la puerta del cielo. (Tal vez fue Elena quien le abrió esa puerta a Carmen Moreno y de ahí esa foto suya celeste. Si no, ¿cómo pudo llegar? Quién sabe).
La siguiente Frase (muy) hecha para la que os pido imágenes es "HUNDÍRSELE EL MUNDO A ALGUIEN". Espero con impaciencia vuestras propuestas.
Y como siempre, aquí os copio el texto para la que habéis ilustrado hoy:
GANAR EL CIELO
El murmullo del público presente se reduce poco a poco ante los gestos del director del Centro del Cerebro, donde se ha organizado un campeonato sin precedentes. A nadie le ha sido fácil conseguir una entrada. El ambiente está cargado de expectación. Se apagan las luces de la sala y tan solo se dejan los focos que iluminan con su tono ocre el lugar del enfrentamiento. Da comienzo la partida. Las contrincantes intentan disimular los nervios con gestos en apariencia naturales, desenfadados: beben un sorbo de ginebra, encienden un cigarrillo y apartan el humo con la mano, se retiran el cabello de los ojos. Mientras, esperan con impaciencia que la otra mueva. En realidad esperan que la otra, al mover, se equivoque de estrategia y pierda una ventaja imprescindible. La partida de alarga. Saben que durará unas cuantas horas. Será la última, la definitiva. No habrá otra oportunidad. Las dos jugadoras son muy buenas y desean ganar el premio, que está ahí mismo, a la vista, todo entero, inmóvil, imponente. Por fin, una de las jugadoras se distrae mientras contempla con embeleso lo que se llevará si triunfa. Así, comete el error imperdonable, irresoluble que, tarde o temprano, va a dar la victoria a la enemiga. Es solo cuestión de tiempo. Un tiempo que finalmente pasa, como todo en la vida. La ganadora entonces se levanta enérgica de la silla, apaga en el tablero un cigarrillo consumido hasta el filtro, mira a la perdedora con una sonrisa entre compasiva e irónica y, al fin, acercándose al premio con el corazón desbocado, le dice: "Vamos, cielo. Eres mío". El hombre, un animal esculpido por el cincel del imaginario más exigente, se levanta y la sigue sumiso. Sin más. De ahí.



viernes, 14 de marzo de 2008

UN JUEGO. FRASES (MUY) HECHAS, CON LA F. Faltar un pelo





La Frase (muy) hecha "Faltar un pelo" ha dado bastante de sí, por lo que a imagen se refiere.
Carmen Moreno nos manda una calva en la oscuridad y en primer término.
Lucy, sin embargo, toma el tema al pie de la letra y marca estilo con un pelo sobre blanco.
Y Què t'anava a dir riza el rizo con una foto que no deja lugar a dudas sobre su ironía.
La Frase (muy) hecha para la que a continuación os pido imágenes es: "GANAR EL CIELO".
A ver qué sale.
Ya sabéis que todo vale.
Gacias.
Ahora os copio mi Frase (muy) hecha:
"Faltar un pelo"
"Los reencuentros son siempre delicados", piensa Patxi mientras camina decidido y a la vez temeroso hacia el lugar de la cita, "seguro que ya no tenemos nada que ver. En cuanto acabemos de comer, digo que tengo un compromiso urgente y me voy". Por su lado, Jose tiene pensamientos parecidos, y revisa su figura trajeada en cada escaparate que puede. Mete estómago y endereza espalda. "Han pasado tantos años", se dice, "igual ni nos reconocemos". Casi treinta años y nada más verse, sin embargo, cruzan una mirada cordial y profunda que los une más aun que el abrazo en el que se aprietan instantes después. La amistad es la amistad, se dice cada uno para sí. Y al otro, espejo benévolo de sí mismos, lo observan y le comentan que parece mentira, que es como si no hubiese pasado el tiempo. Se relajan. Y, en efeto, les parece que no ha pasado el tiempo. Caminan justo los metros que los separan del restaurante elegido, el mismo local elegante y lujoso en el que comieron los dos la última vez que se habían visto, justo el día en que Patxi partía para América. Se ríen al recordar que en aquella ocasión se fueron sin pagar, después de pedir y comerse los platos más caros de la carta. "Teníamos buenas piernas", comenta Patxi. "Y mucha cara dura", señala Jose. Y acto seguido añade: "Ahora ya tenemos esa edad en que no se puede huir, ahora lo que toca es quejarse del pelo en la sopa". "Sí", comenta el otro con gesto divertido, "¡pero ya me dirás de dónde sacamos ahora un pelo para tirárselo al plato!" Se observan. Están calvos. Los dos. Por completo. Ríen. Son los mismos de siempre, casi, casi. En fin, porque les falta un pelo, que si no... De ahí.


lunes, 10 de marzo de 2008

UN JUEGO. FRASES (MUY) HECHAS, CON LA E. Estar entre la espada y la pared




























La entrada de hoy ha recibido, como veis, propuestas gráficas realmente interesantes. La Frase (muy) hecha era: "Estar entre la espada y la pared".
Sombretti propone una imagen en clave política: Muy adecuada hoy, por cierto, tras el día electoral de ayer que por suerte ha dado la victoria al progreso. Catalunya: Un diez.
Después vienen dos instantáneas de una calçotada, de Maiprou, que las titula "Entre l'espasa i el taulell" y "Entre la espada y el cielo".
La foto de s(alvaje) es realmente impagable. Risa asegurada.
La de Carmen Moreno es poética y da lugar a un sinfín de interpretaciones que os animo a aventurar.
Por fin, la de Juana no tiene desperdicio y también apunta al sentido del humor.
Antes de copiaros el texto correspondiente a la Frase (muy) hecha, os anoto la siguiente propuesta: FALTAR UN PELO.
¡Espero vuestras fotos! Ánimo y adelante con la imaginación.
Y, por cierto, miles de gracias a los que os prestáis al juego.
ENTRE LA ESPADA Y LA PARED
Todo está muy oscuro. Tengo una sensación dolorosa en la espalda. Algo me pincha con insistencia y, a cada movimiento mío, por minúsculo que sea, ese objeto puntiagudo parece hendir mi carne de cañón. Además, mi movilidad es mínima, porque tengo toda la parte delantera del cuerpo pegada a un solo bloque duro y compacto. Pechos, piernas, estómago, rostro, pubis, brazos, todo ahí, casi empotrado en una especie de tapia de temperatura más bien alta y de tacto rugoso. Me siento atrapada. Me ahogo. Me va a dar algo. Quisiera pedir socorro y no sé cómo hacerlo. De repente, me despierto. Estoy sudando la gota gorda. He tenido una pesadilla. Sonrío. Resulta que estoy boca abajo en la cama, aprisionada por las mantas contra el colchón, y descubro además que me he dormido con el sujetador puesto, y que se me estaba clavando en las espalda. Suspiro. Bostezo. Miro el despertador y caigo en la cuenta de que me he dormido. Ya deben de estar todos en el juzgado. ¿Por qué no me ha llamado nadie por teléfono? ¡Cielo santo! ¡Pero si me lo dejé descolgado! Manuel debe de estar hecho una furia. Me va a decir que no sabe por qué se casa conmigo y que si sigo así, antes me va a dejar sola que embarazada. Allí deben de estar todos. Los testigos, sus padres, sus hermanos, sus amigos, sus compañeros de trabajo, el fotógrafo, los de la peña de fútbol, los del gimnasio, sus primos del pueblo, sus tías y sus tíos. Me ahogo. Me va a dar algo. No voy. Tengo que ir. Mejor me tiro las cartas y, como de costumbre, si me sale espada, me la clavo y hago lo que debo, y si no, me doy de cabezazos contra la pared. Y voy también. De ahí.

jueves, 6 de marzo de 2008

UN JUEGO. FRASES (MUY) HECHAS, CON LA D. Dar la cara

















La frase (muy) hecha para la que hoy se necesitaban fotos era: Dar la cara.
Botavara ha decidido dar una cara animal que desde luego no tiene desperdicio. Genial.
Sombretti cuenta haber ido a la farmacia más próxima a su casa y haber conseguido esa impagable imagen de un anuncio.
Carmen Moreno en cambio ha optado por el espíritu de la paradoja y manda foto sin caras aduciendo que si nos ponemos muy exigentes... nos quedamos sin nada.

La Frase (muy) hecha para la que os pido las próximas imágenes es:
"Estar entre la espada y la pared".

¡Que siga la inspiración! Espero nuestras aportaciones, que agradezco desde ya.

Y ahora, como de costumbre, os copio el texto correspondiente a la Frase (muy) hecha del día:

DAR LA CARA


Adelaida nació en el seno de una familia muy adinerada y ejerció de hija única durante toda la vida, incluso cuando los padres hubieron muerto. Era un ser egoísta, excéntrico, arbitrario y déspota que consideraba los sentimientos algo de mal gusto. Tenía que ser siempre el centro de atención. Se mostraba impasible ante cualquier acontecimiento. No tenía hijos, no tenía pareja, no tenía a nadie. Sólo joyas; las lucía con orgullo en todas las fiestas. Sobre todo aquel collar de esmeraldas cuyo desorbitado precio había podido pagar gracias a la venta de una casa colonial que perteneció a los abuelos.

Dicho esto se comprenderá enseguida la conclusión a la que llegó todo el mundo después de ver lo que Adelaida hacía en la fiesta benéfica organizada con fines caritativos en su localidad natal. Aunque sus donativos eran siempre mezquinos, Adelaida ocupaba igualmente un lugar de preferencia en aquellas reuniones. Estaba a la vista de todo el mundo, en la mesa principal. Por consiguiente, aquel día todos vieron y observaron al muchacho de ojos negros cuando se le acercó con la bandeja en donde los comensales debían depositar su dádiva y asistieron pasmados al gesto natural con el que Adelaida se desabrochó el collar de esmeraldas y lo dejó con ruido cristalino sobre la superficie metálica y reluciente. "Ha dado la cara, la joya más cara", decía todo el mundo en un susurro que acabó siendo unánime.

No tardó en correr de boca en boca la creencia generalizada de que la cara era, sin duda alguna, una magistral falsificación sin valor alguno, aunque algunos sostenían que la proxmidad del muchacho de ojos negros había trastornado a Adelaida de tal modo que, por una vez, se había olvidado de sí misma. De ahí.

lunes, 3 de marzo de 2008

UN JUEGO. FRASES (MUY) HECHAS, CON LA C. Calentarle a uno la cabeza




No sabéis qué alegría me da que me enviéis fotos. Y es que me encantan. En este caso, la frase muy hecha que había que ilustrar era "Calentarle a uno la cabeza". La foto de maiprou opta por el sentido literal, y presenta una capucha que abriga. Lucy nos envía unos apuntes crípticos y doña Carmen Moreno... un libro cuyo sentido a buen seguro nos contará en algún comentario; eso espero :)
La siguiente Frase (muy) hecha para la que os pido fotos es: "DAR LA CARA".
Como os he comentado en entradas anteriores, insisto en que la imagen puede ilustrar por alusión, por aproximación o por capricho. Porque sí y porque no. Una foto de lo que os sugiera, lo que sea. Eso sí, la foto ha de ser vuestra.
Y aquí os dejo el texto de la Frase (muy) hecha que habéis ilustrado hoy:
CALENTARLE A UNO LA CABEZA
Las cosas ocurrieron tal cual las cuento, aunque si me lo contaran a mí y yo no hubiese estado allí, me costaría tragarlo. La cuestión es que salimos un fin de semana un grupo de amigos a la nieve. Cinco amigos. Dos de ellos sabían esquiar. Dos -yo uno de esos dos- no sabíamos ni queríamos aprender. Y uno (el antiguo Carlos) no sabía pero quería saber, de modo que los dos que sabían se comprometieron a enseñarle. Sin embargo, nadie ha visto en el mundo hombre tan torpe como Carlos para la cosa de sostenerse encima de algo que no sean sus pies (y a duras penas, porque era de esos que se caen varias veces al mes y que luego lo cuentan con una naturalidad pasmosa porque, además, tan acostumbrados están que nunca se hacen daño). Pero la última caída (que no única), en la nieve, no fue lo mismo. No se rompió nada, desde luego, y vivió para contarlo, también es verdad, pero algo cambió para siempre y para mal. En la última salida con los esquís puestos, y después de recorrer tan solo un ridículo trecho de poquísimos metros, no se sabe muy bien cómo, Carlos dio un brinco en el aire, una especie de pirueta inverosímil, y se empotró de cabeza en el suelo. Allí quedó clavado, con los pies en alto, hasta que pudimos llegar a socorrerlo. El tiempo que pasó fue suficiente para que a Carlos empezara a congelársele el cráneo. A congelársele o algo parecido, porque de camino al hotel no decía nada, ni siquiera parpadeaba ni movía los labios ni hacía ningún gesto que pudiera dar alguna pista sobre su estado. En cuanto entramos en el hotel, pedimos con urgencia en recepción cuatro secadores de pelo, subimos a Carlos a la habitación y nos pusimos los cuatro a calentarle la cabeza. Se recuperó, pero ya nunca volvió a ser el mismo de antes. De ahí.