martes, 29 de enero de 2008

FUEGO


Esta caja, en la que deberíamos encontrar un extintor, no se halla en las paredes de una exposición, ni es tanpoco una instalación de contenido social o con un objetivo metafórico sobre, pongamos por caso, el infierno.
Esta caja anaranjada, cuyo precinto informa: "Averiada", y añade: "Disculpen las molestias", se encuentra en el andén de una transitada estación de metro del centro de Barcelona.
Saqué una foto antes de subir al vagón y pensé qué poco adecuado era el lema del precinto. Quiero decir, que no se halle un extintor en su lugar mientras no hay fuego que apagar, no necesita de disculpas. Nadie lo necesita, nadie va a buscarlo, nadie lo echa de menos. No importa.
Sin embargo, imagínese la cara que se le quedaría a cualquiera cuando, en pleno incendio, se acercara a la caja con la intención de romper de un golpe el cristal para hacerse con el extintor y leyera, sin poder evitarlo, esas disculpas que, en semejante situación, sonarían a cachondeo. (Y por cierto, ¿por qué dice "Averiada"? ¿La caja, averiada? ¿El extintor que no está? ¿Qué?)

Me recuerda al chiste aquél en que van dos por el desierto, desde hace días sin nada que beber, arrastrando los pies sin fuerzas ya, muertos de sed, soñando con agua y viendo espejismos, cuando, de pronto, el que va delante se detiene, se gira, mira con intensidad al compañero y, mientras se señala el reloj que le abraza la muñeca, suelta: "Sumergible".

domingo, 27 de enero de 2008

LAS ELECCIONES QUE VIENEN


Noticia de Agencias:

"El PP cambiará la ley del matrimonio homosexual si gana las elecciones.
La lay del matrimonio homosexual es una patata caliente para los directores de campaña del PP. (...) Hoy, en Barcelona, la flamante candidata del PP al Congreso por Barcelona lo ha dicho muy claro: su partido cambiará la ley de los matrimonios gays si llega a la Moncloa. Nadal, que ha asistido en Barcelona, junto al presidente del PP catalán, Daniel Sirera, a un acto a favor de la "familia tradicional" y contra el aborto, ha asegurado que el PP no derogará la ley que permite los matrimonios homosexuales, pero introducirá cambios si gana las elecciones generales "para llamar a las cosas lo que son". Para la cabeza de lista por Barcelona "no se puede hablar de matrimonios homosexuales, ya que el matrimonio sólo se puede dar entre un hombre y una mujer".


(Y ya sabemos, como dijo la "Hoñorable" Botella, que las peras y las manzanas son cosas distintas porque son lo mismo y no se pueden mezclar cuando están separadas. O algo así, no sé, si alguien lo entendió que lo repita).


Tremendo horizonte prepara el amplio frente fascista de ese partido que pretende que se ilegalicen sólo "los otros" fanáticos.

Todos sabíamos que dos de los temas preferentes y preferidos de estos católicos conservadores de rígida doble moral iban a ser el aborto y el matrimonio homosexual. Sobre el segundo tema publiqué un artículo en "El Periódico", el 28 de setiembre de 2005, que os copio a continuación.
Empecemos a hacer correr la idea de que la abstención, esta vez, supone una auténtica ruina y el descalabro total. Salud y revolución.
Y POR CIERTO, OS RECOMIENDO QUE VISITÉIS LA PÁGINA SIGUIENTE, EN DONDE ENCONTRARÉIS INFORMACIÓN SOBRE ASUNTOS QUE CONCIERNEN A LAS "ELECCIONES QUE VIENEN": http://angelessobreberlin.blogspot.com/2008/01/proyecto-80.html
¡Pasadlo!

PINTADOS DE ROJO (El Periódico, 28-9-05)

Viene dándose estos días, de manera cruda, la reticencia de unos y otros, en cualquier caso de muchos, a la unión en matrimonio entre ciudadanos del mismo sexo. Viene cuestionándose, pues, la justicia de que los ciudadanos y ciudadanas puedan disfrutar todos por igual de los mismos derechos. A buen seguro, a estas alturas, si en lugar de hablar de ciudadanos homosexuales habláramos de, por ejemplo, ciudadanos negros, pocos se atreverían --excepto los más amargos fascistas-- a discutir su derecho a recibir igual trato que los ciudadanos blancos. Pero hay en este hipotético hecho un detalle muy importante: lo de ser negro está siempre a la vista, y la mezcla con los blancos resulta, hasta cierto punto, incompleta, y por lo tanto inofensiva, por fácilmente detectable. Es una diferencia imborrable: no pueden confundir a nadie. El asunto es más difícil si de lo que se trata es de igualar derechos de ciudadanos cuya diferencia no es palpable --si es que la diversidad en las opciones sexuales es una diferencia mayor que la del color de la piel, del pelo, o de la clase social: podrían tener derecho a casarse sólo los ricos rubios; o viceversa, que a fin de cuentas casarse es una vulgaridad. Muchos no están dispuestos a admitir --son mayoría de derechas, pero no pocos de izquierdas-- que siendo tan distintos, parezcan tan iguales.
Quiero citar a este respecto un fragmento estremecedor de una obra literaria recientemente publicada por la editorial Acantilado en el que se cuenta una anécdota que puede resultar ilustrativa: "Un día hice un experimento: ¿qué significa ser diferente? La sociedad y sus leyes, los vínculos fanáticos y ocultos de una comunidad ... Y entonces cogí una paloma, la llevé lejos, cogí un bote de pintura roja. ... Era difícil, la pintura resbalaba, ... resbalaba por las plumas. Intangible en sí misma, era una paloma, volaba. Y poco a poco ... era una paloma original, excéntrica respecto al costumbrismo de las palomas. La solté... Inocente de su diferencia, se posó en un borde del palomar, se instaló en la comunidad que era la suya. Entonces, una de las palomas más colectivista, fanática de comunidad igualitaria, la empezó a picotear. Ella huyó, convencida de que era algún engaño o alguna broma, se colocó de nuevo. Pero otras palomas le saltaron encima por la denuncia de la primera, sobre todo una, debía de ser la cabecilla del grupo". El libro del que he extraído la cita es "Para siempre", de Vergílio Ferreira, que aprovecho para recomendarles vivamente. Volviendo a nuestro tema de hoy, queda claro que la derecha rancia --casi toda-- de nuestro país desea mantener las cosas tal y como siempre han sido y perpetuar por tanto la pintura roja y delatora sobre quienes, con su modo de vida distinto, les cuestionan. Parece que quieran decir: no se puede aspirar a la libertad, ser como se es, y no pagar un precio. Alto. Eterno. Hay quienes se oponen rotundamente al matrimonio entre ciudadanos del mismo sexo y hay quienes, aparentemente con mayor suavidad, sólo critican el uso de la palabra matrimonio, que es, según la historia se ha encargado de sostener, unión entre hombre y mujer --sean éstos como fueren: bellos, espantosos, buenos, malos, fértiles o estériles, inteligentes o bestiales--. (Cómo se habría definido el matrimonio en el terreno del derecho o en los diccionarios si la historia la hubiesen escrito los homosexuales. O las mujeres negras. Cómo se habría definido todo, de haber estado en otras manos el poder.) Me escribió un buen amigo mío a quien le pedí que me aclarara el sentido etimológico de la palabra matrimonio. Al parecer, según un prestigioso latinista francés llamado Monteill, la terminación monium significa función, con lo que matrimonium vendría a querer decir función de ser madre mientras patrimonium se entendería como función de ser amo. Ni que decir tiene que patrimonium ya ha perdido su sentido histórico, pues no sólo los pater son amos --por suerte; porque los seres humanos a veces pensamos, comprendemos y progresamos--. Lo del matrimonio parece más difícil de admitir cuando, en realidad, no es más que una figura legal según la cual dos personas adquieren derechos y deberes una respecto de la otra y firman dicho contrato frente al Estado. Como con una herencia o una compraventa. (Por cierto, si por fin se da como válida para todos la fórmula "unidos en matrimonio", erradicaremos esa barbaridad histórica de nombrar mujer a quien ya lo era con la expresión "os declaro marido y mujer"). El gobierno actual ha demostrado que su creencia en la igualdad no son sólo palabras. Sólo el Estado puede defender a sus ciudadanos de la desigualdad y de la injusticia. Parece mentira que a estas alturas alguien pretenda convertir un derecho de todos en el privilegio de sólo unos cuantos --aunque sean mayoría-- y que desee marcar a los distintos con pintura roja, estrellas amarillas o denominaciones de origen.
(La foto se encuentra buscando peras y manzanas en medtempus.com)

jueves, 24 de enero de 2008

DESCONOCIDOS URBANOS


Sorpresas te da la vida.
Hoy al mediodía tenía que acudir a un encuentro para charlar de algunos posibles proyectos futuros de animación, guión y planes varios. Total, que después de valorar las distintas posibilidades para trasladarme hasta el lugar de la cita, y de descartar por razones que ahora no vienen al caso a Clarice -es el nombre de mi bici-, la caminata, el metro y el autobús, he elegido el tranvía. Sólo lo había cogido una vez, con anterioridad, y no sabía exactamente cuál era su funcionamiento. Si pasaban tranvías distintos hacia lugares diferentes, o si cada parada esperaba tranvías con un solo destino.
He llegado a la parada en cuestión, había un tranvía parado, y he abierto la puerta para preguntar si iba hacia donde me interesaba. El conductor, aparte que estaba hablando por el móvil animadamente, viaja encerrado en una especie de urna de metacrilato inexpugnable, de modo que no sólo no me ha contestado sino que, seguramente, ni siquiera me ha oído.
Me ha contestado un tipo sonriente y me ha indicado que, en efecto, iba hacia donde yo quería ir.
He subido, he desenfundado mi T10, la he introducido en la ranura de la máquina pica billetes pero... resulta que mi tarjeta estaba gastada -título agotado, dice el bicho-. ¿Qué hacer?
Dentro del tranvía no venden billetes. La máquina expendedora estaba a unos metros. Yo tenía prisa, y no quería perder ese tren -quienes me conocen saben de mi obsesión por la puntualidad; no me gusta hacerme esperar.
Entonces he hecho algo muy extraño que todavía no acabo de creerme: al tipo agradable y sonriente que me había indicado que aquel tren iba hacia donde me interesaba, le he pedido que me invitara al viaje. En realidad le he dicho, ¿te pago el billete y picas en tu tarjeta un viaje para mí? Y me ha dicho: No hace falta que me des nada.
Y ni corto ni perezoso, con una amabilidad que me ha dejado pasmada, zas, me ha regalado un billete. No sabía cómo darle las gracias, así que le he preguntado:
¿Tienes hijos o sobrinos?
Y él -claro, extrañado-, me ha contestado:
No, no tengo hijos. Ni siquiera estoy casado.
Entonces le he sonreído, apenada, y le he señalado el manojo de libros infantiles que llevaba en la mano, como queríendole decir que, si hubiera tenido hijos o sobrinos, le habría regalado alguno -me he ahorrado explicarle que los había escrito yo; era abrumarlo-.
Se ha bajado antes que yo -de modo que si hubiese venido el revisor, habría tenido que intentar que creyera lo que acabo de escribir para que no me multara-. Y desde la calle, desde unos pasos más allá del autobús, me ha buscado con la mirada, me ha encontrado, puesto que también yo lo buscaba, y nos hemos despedido agitando la mano, como viejos conocidos, siendo, como éramos, nuevos desconocidos urbanos.

domingo, 20 de enero de 2008

TOMATES Y LIBROS


He publicado hoy en "El Periódico" un billete sobre el hecho de que uno de cada cinco niños españoles de entre 8 y 11 años no ha probado nunca el tomate (ni las espinacas, los espárragos, o las zanahorias).
Me he acordado entonces de una sección que tenía en ABCD, hace algún tiempo, y de un artículo que allí escribí sobre el deterioro de la agri-Cultura. Y aquí está:


EL PEZ AUSTRAL
Flavia Company

“Tomates y libros”

Antes, hace no tanto tiempo pero el suficiente como para que nos parezca cosa del pasado, los tomates –y quien dice tomates dice albaricoques, melocotones, pepinos o zanahorias- tenían un sabor e incluso un aroma característicos difíciles de describir con palabras pero que, al morderlos, invadían la boca y la nariz por completo, convirtiendo el acto de comerlos –aunque fuera a bocados, tras pasarlos sólo por agua, sin aliñarlos ni acompañarlos con nada- en un verdadero placer.
Ahora los tomates no saben a nada y además tienen todos el mismo tamaño, la misma forma y el mismo olor a objeto no comestible. Es ya imposible demorarse masticándolos y son el triste vestigio de una época en que la agricultura y la tierra eran parte relevante de nuestras vidas.
Podría ser que antes los tomates fueran importantes porque se cultivaban pensando en ellos, es decir en el sol que requerían para desear la vida, en el agua precisa para alimentarlos, en el periodo necesario para que adquirieran la medida y la maduración adecuadas. Y podría ser que ahora hayan dejado de ser importantes porque se acelera su proceso de maduración en cámaras que fingen primaveras con el fin de abastecer el negocio en que se han convertido para los intermediarios que los venden y distribuyen sin importarles de dónde vienen ni adónde van ni cuál va a ser el resultado de su ingestión.
Y hasta podría ser que, en el caso de existir, y aun siendo objetivamente mejores, los tomates cultivados a la antigua no encontraran distribuidores que los repartieran, pues éstos consideraran una pérdida de tiempo y de dinero el tener que recogerlos en su época y sólo en su época y no cuando les llegara un pedido considerable, por ejemplo. (Además los distribuidores, tras tanta indiferencia respecto a su mercancía, habrán llegado ya al extremo de no distinguir entre los distintos tipos de tomates y seguro que semejante circunstancia les importa un pimiento. Su trabajo sólo consiste en colocar cuantos sea posible y en conseguir que los sitúen en sitio preferente en las estanterías de los comercios que los expenden).
Así las cosas, sólo los productores y almacenadores de tomates en cámara y sus respectivos distribuidores pueden hoy en día sobrevivir. Así las cosas, podría parecer que sólo existen esa clase de tomates, fríos y calculados, inodoros e insípidos, fruto no del esfuerzo ni del deseo sino de la inversión. Así las cosas, podríamos pensar que sólo hay tomates de esos cuya semilla se planta con la certeza de que van a salir; tomates de encargo, por decirlo de algún modo. Pero como bien sabemos todos a estas alturas, las apariencias engañan, y aunque de momento no se vean ni se conozcan, hay quienes resisten con la ilusión de defender la dignidad de la agricultura frente a la agria cultura que la maltrata.
Este artículo se titula, como han leído, “Tomates y libros”. Pero para los libros, hay que ver cómo son las cosas, no me ha quedado lugar.

miércoles, 16 de enero de 2008

LO PROMETIDO ES DEUDA


Este que sirve de título es uno de los dichos que más escuché en mi casa durante la infancia y adolescencia. Y me quedó grabado y ahora lo repito yo.

Dije que colgaría en el blog mis textos publicados, y aquí están, agazapados y nerviosos, preguntándose a sí mismos si alguien vendrá a verlos. Están en fila, sentados todos en sus sillas de plástico, en sus sillas de terraza al sol en tiempos de sombra.

Mis ganas de compartirlos se han acelerado gracias a la intervención de blogueros expertos y generosos que han buscado soluciones para hacerlo posible. Frilanser y Maiprou: gracias.

Y también ha acelerado el proceso el seminario al que hago referencia en la nota de entrada. Ha funcionado como un trampolín. Como una lanzadera. Vamos soltando lastre para seguir flotando según la frase de Paley que aparece sobreimpresionada en la foto que encontráis en la cabecera de este blog.


Intuyo. Aún no sé a qué me refiero.

lunes, 14 de enero de 2008

MAR Y VIENTO


Sábado pasado.
Las previsiones indicaban que soplaría un mistral bastante fuerte. Tal vez el comité debería haber suspendido la regata. Pero menudos navegantes aquéllos, atrevidos y quizás un poco inconscientes. "Deprisa, venga, salgamos puntuales, que nos vamos a quedar sin viento", decían algunos. Y se acordó un intinerario de dos vueltas.
La salida estaba prevista para las 13:00h, pero problemas con un vela ligera volcado hizo que se retrasara hasta las 13:26h.
Salimos con unos catorce nudos. Buen viento. Todo el trapo.
Y de pronto el mistral se volvió loco, que es su especialidad. Empezó a aullar, a silbar, a levantar olas que pintaron de blanco el mar. Algunos veleros, los más grandes, estaban cerca de la meta. El comité anunció que se suspendía la segunda vuelta. 26 nudos era ya demasiado para todos.
Los veleros más pequeños, los que todavía estábamos algo retrasados, tuvimos que reducir trapo. Las olas barrían la cubierta, estábamos empapados.
Dos barcos abandonaron: habían roto algo y emprendían el regreso a motor.
Nuestras prioridades habían cambiado: de acabar la regata en una buena posición a, sencillamente, volver a tierra.
En el mar, como en la vida, las prioridades cambian de golpe por razones ajenas a nuestra voluntad, independientemente de nuestras fuerzas. Y darse cuenta y reaccionar a tiempo es imprescindible para sobrevivir.

jueves, 10 de enero de 2008

RAREZAS DEL RENACIMIENTO


El otro día, en el jacuzzi del gimnasio, me quedé acongojada frente a una imagen poco común. Un señor de mediana edad, en bañador, o sea desnudo de cintura para arriba, apoyados los codos en el borde del jacuzzi, disfrutaba de los chorros que, seguramente y a juzgar por su postura (tipo el que toma el sol repantigado), notaba en la parte posterior de las piernas. El desasosiego provino de mi sorpresa. El hombre tenía pechos de mujer. De una talla considerable. Pechos de mujer cubiertos en su parte superior, justo hasta los femeninos pezones, por el vello espeso que algunos hombres tienen en esa zona del cuerpo. Mi desazón provino de mi incapacidad para dejar de mirar. Me maravillaba su naturalidad. La del hombre y la de su cuerpo. Él encajaba en sí mismo. Era perfectamente posible. Lo que no encajaba era su entorno: el gimnasio, la gente, yo.

Ésa es la naturaleza de la diferencia: mostrar al mundo que se equivoca al pensarse.


La imagen me catapultó a un cuadro de José de Ribera que me dejó perpleja cuando lo vi por primera vez. "La mujer barbuda". Y es que la representación de las rarezas era muy del gusto de la sociedad renacentista. No hay más que pensar en los bufones y enanos de la corte.

"La mujer barbuda" nos muestra un caso extremo de virilización e hirsutismo. La retratada es Magdalena Ventura de los Abruzos, llegada a Nápoles con 52 años, procedente de los Abruzos. Fue el duque de Alcalá, Virrey de Nápoles, quien encargó a Ribera pintar a esta mujer. Aparece junto a su marido y con un niño en los brazos, a punto de ser amamantado. En una inscripción en la pilastra pintada en el ángulo inferior izquierdo del cuadro se nos informa de que fue a los 37 años cuando a Magdalena empezó a crecerle semejante barba.
¿Qué debió de pensar ella cuando Ribera le propuso que posara?

lunes, 7 de enero de 2008

CUENTO DE REYES

Ilustración: Martín Tognola

Qué cosas tan curiosas ocurren a veces. Estaba yo la semana pasada colgando en el blog un fragmento de mi novela "Melalcor" cuando, de pronto -como siempre- sonó el teléfono. Era Maestro, del Periódico, para pedirme un cuento, de Reyes o de Navidad, para el suplemento especial de los días de fiesta.

Yo no escribo por encargo, pero el fragmento de la novela que acababa de colgar era, por así decirlo, casi un cuento de Reyes. Que además, al releerlo, me había hecho gracia.

Y ésa fue la razón por la que pude aceptar, porque el cuento precedía a la petición. De no haber estado colgando esa mañana aquel fragmento, no lo habría recordado al recibir la llamada de Maestro y habría declinado la amable invitación.

Aquí está el cuento que escribí, con la ilustración que lo acompañó ayer en El Periódico, que por cierto me ha encantado. Así que gracias, Martin Tognola.

La última noche de Reyes

Publicado en "El periódico de Catalunya", 6 de enero 2008.
Flavia Company


Notaba, o mejor dicho sabía, que la gente que lo rodeaba era más importante que él. Siempre. Era de esas intuiciones infantiles que se tienen antes de ser capaz de expresarlas. Y la única sensación especial acerca de su persona se desvaneció con el conocimiento de la verdad sobre los Reyes de Oriente. Fue como tragarse un sorbo de lejía: lo destruyó por dentro.

Nunca olvidaría aquellas horas. Sus padres habían salido. A casa de la abuela Miquel, para llevarle el pavo que tenían que zamparse aquellas fiestas. Con ciruelas y manzanas y piñones metidos por un agujero que le hacían atrás. Los pavos le daban pena, con aquel cuello estrecho, torcido y pelado.

Mientras tanto él, que acababa de cumplir siete años, se puso a hacer lo que le habían prohibido, o sea a jugar por toda la casa con el coche de bomberos a control remoto que le habían regalado su tío y el novio de su tío, al que toda la familia llamaba el amigo de Charli. Mira por dónde, el coche de las narices, después de sortear infinidad de obstáculos, fue a parar bajo la cama de sus padres y allí quedó enganchado. No había nadie que pudiera ayudarlo. Incluso el yayo había salido; se había escapado hacía un par de horas, y en aquel momento no le apetecía ir a buscarlo al agujero en el que siempre se escondía; más que un abuelo, parecía un topo.

Así que, como no conseguía sacar el coche con el mando a distancia ni adelante ni atrás ni a derecha ni a izquierda, se agachó para cogerlo. Vio un montón de paquetes envueltos con papel de regalo y un pensamiento absurdo le invadió la mente en contra o sin la intervención de su voluntad: los Reyes están aquí. ¿De día? ¡Miedo! ¡Miedo! Miedo incontrolable, nuevo. Tragó saliva. ¿Por qué habían ido a su casa? ¿Sabían que estaba solo? Por supuesto, lo sabían todo, por ejemplo lo mal que se había portado durante el año, que no le gustaba ducharse, que no obedecía a la primera, que odiaba a sus primos. Su madre se lo había dicho muy clarito: "Si sigues así, los Reyes, que reciben informes detallados sobre todos los niños del mundo, no te traerán nada de lo que les has pedido".

A él los Reyes le habían dado siempre terror. Le gustaban los regalos, eso sí, pero detestaba sus trajes de terciopelo, su vejez y sus camellos. Miró a su alrededor, preocupado, y se sentó en la cama, a pensar. No tuvo que darle demasiadas vueltas al asunto. Una vez fue capaz de controlar la respiración agitada y de desoír los latidos de su corazón, que de pronto, en lugar de uno, parecían dos o tres, escuchó durante un rato y se convenció de que no había nadie más en el piso. Había estado solo tantas veces que conocía a la perfección ese silencio. La radio de la vecina a lo lejos, la cisterna del de arriba, la máquina de coser de la de al lado, el ascensor.

Recuperó el coche de debajo de la cama con una considerable carga de pelusas que le produjeron un ataque de estornudos en serie, y se sentó a esperar el regreso de la familia en el tresillo de la sala frente al televisor apagado, en cuya pantalla se reflejaban las luces intermitentes del árbol de Navidad. Cuando sus padres volvieron de casa de la abuela no relató nada de lo acontecido. Por otra parte, tampoco nadie le preguntó.

La noche del día 5 y a instancias de sus progenitores dejó, con desconfianza, tres vasos de vino, unas almendras y agua para los camellos, y también algunos zapatos repartidos por distintos lugares y se fue a dormir tan tarde como le permitieron, después de comprobar, con disimulo, que los paquetes seguían debajo del lecho nupcial.

Esperó con paciencia hasta la madrugada del 6 de enero para ver si se confirmaban sus sospechas. Los padres llamaron como siempre temprano a la puerta de su habitación con gritos de júbilo: "Han venido los Reyes, han venido los Reyes y te han dejado un montón de cosas". Y sí. Allí estaban. A paquete por zapato. El papel de regalo era el mismo que había visto, y debajo de la cama de sus progenitores no quedaba nada. Fue fácil entenderlo: los Reyes Magos pasaban de él --no conocían siquiera el nimio hecho de su existencia-- y sus padres, para que no se traumatizara, se veían obligados a montar toda esa pantomima.

Desenvolvió los regalos uno por uno, y cuando los tuvo abiertos y descubrió que estaban todas las cosas que había pedido en la carta de aquel año, miró a sus padres con agradecimiento y, también, con una compasión todavía inconsciente.




viernes, 4 de enero de 2008

PIRATAS DEL CARIBE INTERNÁUTICO


No sé qué opináis del tema de la descarga de archivos de internet. Mi opinión es que el arte y la cultura deberían ser libres y gratuitos, entre otras cosas porque si no son gratuitos, no son libres y, en ese caso, no son ni arte ni cultura, sino propaganda o producto de mercado a secas.

Sea como fuere, os dejo estos inquietantes apuntes que me pasó una buena amiga, doctora en asuntos varios:


DERECHO PENAL PARA TODOS - EJERCICIOS DE PRACTICA JURÍDICA
SITUACIÓN 1:a) Luis se descarga una canción de Internet.b) Luis decide que prefiere el disco original y va a El Corte Inglés a hurtarlo.Una vez allí, y para no hacer dos viajes, opta por llevarse toda una discografía.La suma de lo hurtado no supera los 400 euros. COMENTARIO: La descarga de la canción sería un delito con pena de 6 meses a 2 años. El hurto de la discografía en El Corte Inglés ni siquiera sería un delito, sino una simple falta (art. 623.1 del Código Penal).
SITUACIÓN 2:a) Luis se descarga una canción de Internet. b) Luis va a hurtar a El Corte Inglés y, como se la va la mano, se lleva cincuenta compactos, con un valor global de 1000 euros. COMENTARIO: Seguiría siendo más grave la descarga de Internet. El hurto sería un delito, porque supera los 400 euros, pero sería de menor pena que la descarga (art. 234 del Código Penal).
SITUACIÓN 3:a) Sergio, en el pleno uso de sus facultades mentales, se descarga una canción de Malena Gracia.b) Sergio, en un descuido de Malena Gracia, se lleva su coche y lo devuelve 40 horas después. COMENTARIO: Sería mas grave la descarga. El hurto de uso de vehículo tiene menos pena, a tenor del articulo 244.1 del Código Penal.
SITUACIÓN 4:a) Ocho personas se intercambian copias de su música favorita.b) Ocho personas participan en una riña tumultuosa utilizando medios o instrumentos que pueden poner en peligro sus vidas o su integridad física. COMENTARIO: Es menos grave participar en una pelea que participar en el intercambio de compactos. Participar en una riña tumultuosa tiene una pena de 3 meses a 1 año (art. 154 del Código Penal) y el intercambio tendría una pena de 6 meses a 2 años (art. 270 del Código Penal). Si algún día te ves obligado a elegir entre participar en un intercambio de copias de CDs o participar en una pelea masiva, escoge siempre la segunda opción, que es obviamente menos reprobable.
SITUACIÓN 5:a) Juan copia la última película de su director favorito de un DVD que le presta su secretaria Susana.b) Juan, aprovechando su superioridad jerárquica en el trabajo, acosa sexualmente a su secretaria Susana. COMENTARIO: El acoso sexual tendría menos pena según el articulo 184.2 del Código Penal.
SITUACIÓN 6:a) José y Susana van a un colegio y distribuyen entre los alumnos de preescolar copias de películas educativas de dibujos animados protegidas por copyright y sin autorización de los autores. b) José y Susana van a un colegio y distribuyen entre los alumnos de preescolar películas pornográficas protagonizadas y creadas por la pareja.COMENTARIO: La acción menos grave es la de distribuir material pornográfico a menores según el articulo 186 del Código Penal. La distribución de copias de material con copyright sería un delito al existir un lucro consistente en el ahorro conseguido por eludir el pago de los originales cuyas copias han sido objeto de distribución.
SITUACIÓN 7:a) Ramón, que es un bromista, le copia a su amigo el último disco de Andy y Lucas, diciéndole que es el 'Kill'em All' de Metallica. b) Ramón, que es un bromista, deja una jeringuilla infectada de SIDA en un parque público. COMENTARIO: La segunda broma sería menos grave, a tenor del articulo 630 del Código Penal.
SITUACIÓN 8: a) Juan fotocopia una página de un libro.b) Juan le da un par de puñetazos a su amigo por recomendarle ir a ver la película 'Los Ángeles de Charlie'.COMENTARIO: La acción más grave desde un punto de vista penal sería la 'a', puesto que la reproducción, incluso parcial, seria un delito con pena de 6 meses a 2 años de prisión y multa de 12 a 24 meses. Los puñetazos, si no precisaron una asistencia médica o quirúrgica, serían tan solo una falta en virtud de lo dispuesto en el artículo 617 en relación con el 147 del Código Penal.
SEGÚN NOS INFORMA FRILANSER, EL AUTOR DE ESTE TEXTO ES EL ESPECIALISTA JURÍDICO DAVID BRAVO (http://filmica.com/david_bravo/). Gracias, frilanser, por la información.
Y DAVID BRAVO CONTEXTUALIZA ESTE TEXTO, REMITIÉNDONOS A UNA PÁGINA EN DONDE APARECE COMPLETO Y EN DONDE ACLARA QUE: "Está circulando por ahí un test que pertenece a "Copia Este Libro". El problema es que en muchos casos, la parte introductoria del test ha sido eliminada y termina dando el mensaje contrario al que se pretendía. Me explico: el test pretende ser un ejemplo de lo absurdas que serían las leyes si las interpretáramos como lo hace la industria y lo que se está entendiendo incorrectamente es que así de absurdas son las leyes. Encuentro el test, correctamente citado, en kriptopolis".


Por cierto, la ilustración la he encontrado en google, en la página www.magdaguarido.com/cuentos.html De lo que no me cabe la menor duda es de que hay que respetar la propiedad intelectual y, para ello, citar las fuentes de lo que se utiliza, homenajea, cita.